Amen a los niños, no

abusen de ellos

 

Uno de los momentos más felices de esta vida se experimenta en hogares bendecidos con niños. "He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre... Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos..." (Salmos 127.3,5). Los niños traen al mundo el amor. Ellos necesitan y merecen que les amemos. Pero las cosas no suceden como debe ser. Los padres, en vez de amar a sus hijos, abusan de ellos.

Unos niños son maltratados físicamente

El maltrato físico es un problema antiguo. Afortunadamente en nuestros tiempos tal abuso ha sido considerado como un mal social y se trata de controlarlo por medio de la ley. Las sociedades de la antigüedad consideraban el abuso de los niños como un derecho de los padres y los adultos. Esto era común aún hace 50 años.

El maltrato físico ocurre en varias maneras. Puede ser el caso de un niño que tiene que vivir en un ambiente de hogar empobrecido. Para unos niños esto puede constituir la falta de alimentos o la carencia de ropa para vestir. Hay situaciones en que en una familia sufren escasez tanto adultos como niños. Pero aquí no se trata de eso. Los padres se gastan el dinero en cosas innecesarias o en alcohol mientras que sus hijos sufren hambre.

Algunos niños sufren por falta de atención médica o por falta de supervisión. Cuando el ambiente familiar es tal que los padres cuentan con medios económicos para cuidar de sus hijos, tal descuido es un pecado (1 Tim. 5.8). En otros casos los padres fuerzan a sus niños a trabajar demasiado cuando la entrada económica al hogar es muy baja. Este es un problema grave. La mayoría de los casos de maltrato físico incluye golpes, tortura y muerte. La gente civilizada se horroriza ante tales cosas. Una de las formas más comunes de este mal es el aborto, por el cual las madres matan a sus hijos todavía no nacidos. En los Estados Unidos cada año ocurren 1.5 millones de abortos. Dios aborrece las manos que derraman sangre inocente (Prov. 6.16-19).

En muchos casos el maltrato es un asunto de exceso. Es cierto que es necesario adiestrar a los niños para el trabajo, que aprendan a ganarse el pan cotidiano con el sudor de la frente (Gén. 3.19). Pero nunca se debe sobrecargarlos. Los niños deben estar bajo disciplina para su propio bien, pero no bajo un yugo que los destruya. "Castiga a tu hijo ... mas no se apresure tu alma para destruirlo" (Prov. 19.18). Los padres nunca debieran castigar a sus hijos bajo la influencia del enojo, no sea que se sobrepasen. Es necesario explicar a los niños por qué son disciplinados. Rara será la vez que el padre falle en este respecto si se deja guiar por la regla de oro, tratando al niño en la manera que quiera que lo traten a él (Mateo 7.12).

Unos niños son maltratados emocionalmente

Sabemos que hay padres que humillan y ponen en ridículo a sus hijos. Acostumbran a gritarles y hablarles con lenguaje maldiciente, lo cual hace que los niños se sientan inútiles y menospreciados. Esos padres quizá nunca agredan físicamente a sus hijos, pero lo hacen en otra forma. Esos infelices niños pueden sufrir por el resto de sus vidas de un quebrantamiento de espíritu, de subestima, de depresión o de temor por las figuras en autoridad. Pero los padres que son guiados por Cristo Jesús saben que "el amor no hace mal al prójimo ..." (Rom. 13.10). Esto también aplica a los niños.

¿Qué es lo que hace que esos padres hagan cosas tan terribles a sus propios hijos, que son su sangre y su piel? Es interesante notar que muchos padres que abusan de los niños han sido a la vez víctimas de maltrato en su niñez. Algunas autoridades opinan que esta es una conducta de "respuesta aprendida". Como ellos fueron castigados en forma abusiva, ésta es la única manera en que saben tratar a sus hijos.

Mucho maltrato ocurre en hogares quebrantados, y se practica por el padrastro o madrastra, o por un(a) nuevo(a) compañero(a) de hogar. Estas personas, en determinados casos, no se sienten obligadas para con la familia. En otros casos la madre soltera se siente tan frustrada, que se desquita con sus hijos. El Dr. Edward Leonosky de Los Ángeles, California, una autoridad en este campo, opina que la falta de un contacto apropiado entre los padres y los bebés en los días subsiguientes al parto pueden afectar subconscientemente a los padres.

Ciertamente el consumo excesivo de alcohol y otras drogas es una de las causas principales del maltrato de los niños. Millones de niños no reciben el cuidado que les corresponde porque los padres se gastan el dinero en vicios. Inclusive, bajo la influencia de drogas, hay padres que han cometido actos atroces contra sus hijos.

No podemos tampoco ignorar la cuestión del aborto. Con la ocurrencia de 17 millones de abortos en los últimos 11 años, el maltrato de niños se ha incrementado aun 300 por ciento. Una madres que se ha atrevido a matar a un niño que ella no quería que naciera, no encontrará muy difícil agredir o atormentar a otro.

Unos niños son maltratados sexualmente

Los padres tienen que cuidar a sus niños de esos individuos degenerados que abusan sexualmente de los pequeños. Estos perversos pueden ser hombres o mujeres, homosexuales o heterosexuales. Esto es consecuencia del incremento de inmoralidad que se observa en nuestra época. No hay comunidad donde no haya individuos que abusen sexualmente de los niños. Generalmente ellos buscan trabajos que les permita acercarse a nuestros hijos, en casas de cuna, escuelas o centros que organizan actividades para los pequeños. Desde luego que nosotros no queremos volvernos paranoicos sospechando de todas las personas que trabajan en los centros de cuidado para los niños. Lo importante es que no seamos tan ignorantes que dejemos que nuestros niños sufran de algún tipo de abuso. Es importante también que los padres hablen a sus niños de estos posibles ataques. Hay que enseñarles a evitar a esos individuos, que rechacen las invitaciones que les hagan, y que se quejen de inmediato cuando algo así ocurra.

Algunos niños sufren abuso sexual de sus propios padres o familiares. Esto se llama incesto. Dios puso bajo condenación a aquel que se llegaba a un familiar (Deut. 27.20,22). Algunos de los que abusan sexualmente de los niños pueden ser enfermos mentales. Otros pueden estar sufriendo de una decadencia moral, y aun otros ya se han pervertido completamente. El incesto puede ocurrir con familiares que viven en la misma casa. Toda Escritura que condena la fornicación aplica al abuso sexual de los niños (Rom. 13.9). Padres, cuídense a sí mismos y cuiden a sus hijos. No esperen hasta que ocurra una tragedia.

Algunos niños son maltratados espiritualmente

Los tales no violan las leyes de los hombres, pero tendrán que dar cuenta a Dios. Vemos a niños en necesidad espiritual que son dejados a un lado. Jesús enseñó que "no sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" (Mateo 4.4). Hay niños a quienes se les enseña el error, lo cual tendrá un efecto nocivo en sus vidas (Juan 8.32). Hay padres que permiten que sus hijos anden en las sendas del pecado, lo cual los llevará a su perdición. Elí, el juez, fue condenado porque no ejerció control sobre sus descarriados hijos (1 Samuel 3.13). Los niños son puestos en peligro cuando se les deja en manos de malas amistades, cuando ven programas corruptos de televisión, cuando van a cines que exhiben películas malas, cuando leen libros de mala influencia o escuchan música de mal gusto. Las Escrituras advierten: "Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida" (Prov. 4.23). Los niños, a consecuencia de su inmadurez, necesitan la guía correcta y la buena dirección de parte de los adultos.

La influencia que más corrompe puede venir de la escuela pública. Todo padre cristiano debe tratar de proveer educación en un ambiente cristiano para sus hijos. Hay muchísimos niños que se educan sin ninguna orientación espiritual. No conocen la lectura bíblica ni la oración ni el culto a Dios. Los padres tienen el encargo de criar a sus hijos en la disciplina y la amonestación del Señor (Efesios 6.3,4).

Los niños han sido dados por Dios para que los amenos, no para que los maltratemos. Aquel que ama a su hijo no le dará únicamente lo que necesita para su bienestar material, sino que proveerá también para su necesidad espiritual. Aun la familia más pobre que exista puede proveer amor, cuidado y protección.

- John Waddey

(Vía Gospel Advocate)

La Voz Eterna, Junio 1987

 

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(Pasajes bíblicos tomados de la Biblia Reina-Valera Revisada ©1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Copyright renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.)

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