LOS ANCIANOS: LA FORMA DIVINA

 

Se ha hecho notar y se ha enfatizado que las congregaciones locales son todas iguales delante de Dios; que orgánicamente están separadas; que son semejantes en su organización, y que todas tienen el mismo trabajo y misión. Las actividades de la iglesia son varias, y nadie puede considerar como más importante una de ellas. El Señor no ha encomendado ningún trabajo a la iglesia que sea inútil o no esencial. Todo el trabajo que la sido asignado a la iglesia por el Señor debe ser efectuado, si es que la iglesia cumple con su misión. Los ancianos de la iglesia deben ver que ésta iglesia cumple con su misión y además ellos deben gobernar la iglesia.

Existen tres teorías creadas por el hombre para el gobierno de la gente religiosa en un sentido congregacional. Estas han dado origen a tres formas de gobierno eclesiástico. Las mencionamos aquí para que la enseñanza del Nuevo Testamento en cuanto al gobierno de la iglesia, sobresalga con mucho más énfasis. (1) Episcopal. Esta forma de gobierno reconoce tres órdenes del clero, a saber: diáconos, quienes generalmente son jóvenes que sirven en una especie de aprendizaje; los sacerdotes, quienes están a cargo de una parroquia y tienen mucha autoridad; los obispos que tienen a su cargo la supervisión de un número de parroquias. Todo el distrito sobre el cual el obispo preside es conocido como una diócesis. La Iglesia Anglicana, la Iglesia Católica Romana, y las Iglesias Católicas Griegas son ejemplos de esta forma de gobierno eclesiástico. Las iglesias Metodistas Episcopales tienen una forma modificada del mismo. (2) Presbiterial. Esta forma es un intento de reproducir las prácticas de las iglesias del Nuevo Testamento en las cuales había una pluralidad de ancianos. Esta forma de gobierno hace una distinción entre el anciano que enseña, quien es ordenado como ministro y predicador, y los ancianos gobernantes, los cuales son laicos, seleccionados por su habilidad como líderes. Todos ellos forman la junta y deciden los negocios de la iglesia. La iglesia presbiteriana es un ejemplo de esta forma de gobierno. (3) Congregacional. Esta forma de gobierno eclesiástico está basada en la teoría de que cada iglesia local es una institución con auto-gobierno. Todos los asuntos son resueltos por votación de todos los miembros. Las iglesias están organizadas libremente en asociaciones, convenciones y congresos, pero las iglesias mismas conservan su independencia. La Iglesia Congregacional y la Iglesia Bautista son ejemplos de esta clase de gobierno.

Las iglesias del Nuevo Testamento no están organizadas por ninguna de estas formas. Algunas veces - sí, frecuentemente - se ha hecho la declaración de que las iglesias de Cristo son "congregacionales en su forma de gobierno". Esto no expresa claramente el orden de gobierno neo-testamentario. Hacer tal declaración es un tanto engañoso, y muchos problemas han surgido de una concepción equivocada del intento de poner en práctica la "forma de gobierno congregacional". Toda la autoridad para gobernar la iglesia que Jesús dejó sobre esta tierra ha sido puesta sobre los ancianos de la iglesia. Pablo dijo: "Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan; y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra" (1 Tesalonicenses 5.12,13). También dice: "Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar" (1 Timoteo 5.17). El escritor de la epístola a los Hebreos dice: "Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe... Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso" (Hebreos 13.7 y 17). Otros Escrituras pueden ser citadas para mostrar que la autoridad de gobernar al pueblo de Dios ha sido investida en los ancianos.

Los ancianos son miembros de la congregación local. Su autoridad no va más allá de los límites de su propia congregación. La independencia y autonomía de la iglesia prohiben que un anciano gobierne sobre más de una congregación. Cualquier sistema de gobierno eclesiástico que extiende la autoridad de los ancianos más allá de los límites de su propia congregación, está en contrariedad a la enseñanza del Nuevo Testamento y pervierte el orden divino en cuanto al gobierno del pueblo de Dios. Todas las iglesias están separadas orgánicamente y son gobernadas por la misma ley y animadas por el mismo espíritu y buscan alcanzar la misma meta y se les ha confiado la misma autoridad. Si un anciano o todos los ancianos de una congregación tuvieran autoridad sobre otras congregaciones, entonces la congregación a la cual ese anciano o ancianos pertenecen sería superior a la iglesia sobre la cual el anciano o ancianos gobiernan. Esto anularía la autonomía de la iglesia local.

Debe recordarse que el ancianato de la iglesia no tiene más poder o autoridad para gobernar el pueblo de Dios que el que ha sido conferido a ellos por la cabeza de la iglesia, que es el Señor. La autoridad de ancianos está restringida por la voluntad del Señor. Cristo es el "Príncipe de los pastores" (1 Pedro 5.4); todos los ancianos son pastores bajo su autoridad. La regla o ley bajo la cual ellos han de disciplinar y guiar a la congregación es el Nuevo Testamento. Todos los ancianos mencionados en el Nuevo Testamento tenían el mismo rango y el mismo trabajo donde quiera que ellas estuvieran. Los ancianos del Nuevo Testamento son supervisores en la iglesia y no deben ser los señores de la misma. Alguien debe supervisar el trabajo para que todas las cosas sean hechas en orden. Si no hay líderes que guíen las actividades de la iglesia, tenemos confusión. Si los ancianos no gobiernan de acuerdo a la voluntad de Dios, son infieles a lo que se les ha confiado. Si la congregación no es gobernada, tenemos como resultado la anarquía. El Señor ha ordenado que los ancianos de las iglesias del Nuevo Testamento gobiernen, enseñen y ejerzan disciplina. Toda la enseñanza dentro de la congregación viene bajo la supervisión de los ancianos de la misma. Los ancianos son maestros, y ellos también seleccionan a otros para que enseñen. La palabra de Dios les enseña claramente lo que debe ser enseñado, y quién debe enseñar. Ellos deben gobernar con bondad y firmeza, pero no siendo señores sobre el pueblo de Dios. Ellos deben ejercer disciplina según las circunstancias lo demanden. Todo esto debe ser hecho con el propósito de la edificación del cuerpo de Cristo y la salvación de las almas. Las fuertes responsabilidades que descansan sobre los ancianos, deben moverlos a ellos a seguir con humildad y mucha oración la instrucción encontrada en el Nuevo Testamento.

- H. Leo Boles

La Voz Eterna, Agosto 1979

sm  

Índice de Estudios

(Pasajes bíblicos tomados de la Biblia Reina-Valera Revisada ©1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Copyright renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.)

Copyright © 2002 La Voz Eterna

Reservados todos los derechos