ANTICRISTO:

EL MESÍAS DEL MAL

 

 

Se encuentra la palabra "anticristo" solamente cinco veces en las Escrituras:
1 Juan 2.18: "Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo".

1 Juan 2.22: "¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es anticristo, el que niega al Padre y al Hijo".

1 Juan 4.3: " Todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis óido que viene, y que ahora ya está en el mundo".

2 Juan 7: "Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo".

 

El mesías del mal, totalmente opuesto a Cristo - mejor conocido conocido como "anticristo" - ha tenido un lugar prominente en el pensamiento cristiano.

Los evangelios ofrecen una narración de las preguntas que los discípulos hicieron a Jesús concerniente a las señales de su venida y el fin del siglo. Jesús les previno acerca de falsos cristos y falsos profetas, los cuales los llevarían por camino errado. "Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo" (Mat. 24.5),

En el mismo contexto habló de grandes catástrofes: guerras y rumores de guerras, hambres, terremotos, sufrimientos, tribulación y la profanación del lugar santo. Los falsos cristos y los acompañantes falsos profetas mostrarían grandes señales y maravillas para ganar seguidores. La maldad sería multiplicada y el amor del hombre por Cristo se extinguiría. La seguridad de los discípulos dependería de la prevención hecha, su constante fidelidad, y su preparación para la venida del Señor. Aunque los hombres no pueden predecir su venida, ésta ocurrirá sin demora.

Prevenciones de Pablo

En la segunda carta a la iglesia de Tesalónica, Pablo da prevenciones acerca del "hombre de pecado" y el "hijo de perdición", declarando que el tal se revelaría en contra de Jesucristo proclamándose a sí mismo Dios. Pablo les recuerda a los tesalonicenses que él ya les había prevenido acerca de este inicuo. Les había enseñado del poder del anticristo para engañar con señales mentirosas.

"Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida" (2 Tesalonicenses 2.7-9). Pablo confortó a estos cristianos con la promesa de que el hombre de pecado tendría poder solamente sobre aquellos que no aman la verdad y que hallan placer en la injusticia.

Prevenciones de Juan

El único escritor del Nuevo Testamento que usa la palabra "anticristo" es Juan. En su primera y su segunda cartas les recordó a sus lectores que las prevenciones concernientes al anticristo eran parte de la enseñanza oral que ellos habían recibido: "Oísteis que el anticristo viene". Juan afirmó que muchos anticristos ya habían venido, identificándolos con aquellos que se habían apartado, alejándose de los auténticos creyentes y seguidores del Altísimo.

En otro lugar Juan identificó al anticristo como uno que había negado a Jesús como el Cristo, así como también cualquiera que negara al Padre y al Hijo (capítulo 4). En su segunda carta, verso 7, Juan identificó como engañadores a aquellos que negaran que Cristo ha venido en carne. Por lo tanto, la seguridad que el cristiano tiene depende en su fe en el Hijo de Dios y en su verdad.

En Apocalipsis 12 leemos del "gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero" (v.9). En el capítulo 13 hay una mención de la bestia del mar, la cual blasfemaba contra Dios y hacía guerra contra los santos. También aparece la bestia de la tierra engañando a los hombres con grandes señales, dirigiéndolos a adorar a la primera bestia cuyo número es seiscientos sesenta y seis. También leemos (cap. 17) de la gran amera vistiéndose de escarlata y sentada sobre una bestia roja. Aparece embriagada con la sangre de los santos y los mártires de Jesús. En el capítulo 19, la bestia y el falso profeta y todos sus seguidores son finalmente derrotados por el Fiel y Verdadero, por la Palabra de Dios, siendo lanzados en el lago de fuego. La revelación continúa pintando las bendiciones de aquellos que resisten al mal y los que son fieles al Señor Jesús.

Intentos de identificación

Muchos estudiosos de la Biblia encuentran antecedentes del anticristo en el Antiguo Testamento, tales como en las profetas de Ezequiel acerca de Gog y Magog (cap. 38) y en las referencias de Daniel en cuanto a las bestias y el rey del norte (cap. 7 y 11). Los judíos pensaron que el enemigo mortal de Dios era Antíoco Epífanes, el destructor de su nación y también así consideraron a Pompeyo; ambos profanadores del templo. Más tarde creyeron que Herodes el Grande era el que cumplía esta profecía, y luego Calígula, el emperador romano que quería ver su estatua erigida en el templo.

Hay eruditos cristianos que han asociado el anticristo con personajes históricos tales como Nerón, Domiciano, Decio y Mahoma. Durante la Edad Media, Joaquín de Floris trató de identificar al anticristo con un seudo papa. En el siglo trece el papa Gregorio IX nombró el emperador Federico II como la bestia. El emperador respondió que el papa era el dragón que engañaba al mundo. Los reformadores estaban seguros de que el papa era el anticristo, mientras que el papa señaló a Lutero como el anticristo. En los tiempos modernos algunos han tratados de identificar al anticristo con Hitler, Stalin o el Comunismo.

Los cristianos deben ser prudentes en cuanto a estos numerosos intentos de identificar específicamente al anticristo. Con todo deben tomar en cuenta las manifestaciones del anticristo en formas de falsa doctrina y de vida pecaminosa. Deben prepararse para encontrar más maldad, la cual ocurriría antes de la venida del Señor, y deben proponerse de corazón ser fieles a Cristo, no importa a qué costo. Los cristianos deben recordar que su seguridad reside en su amor y su fe en Cristo, en su completa devoción a la verdad y la justicia. A éstos Dios ha prometido una victoria.

- LeMoine G. Lewis

La Voz Eterna, Diciembre 1974

"Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis" (Mateo 24.44).

 

   

Índice de Estudios
(Pasajes bíblicos tomados de la Biblia Reina-Valera Revisada ©1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Copyright renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.)

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