CANTEN ALABANZAS AL SEÑOR
  

Juan Calvino, fundador del presbiterianismo, dijo en una ocasión: "Los instrumentos musicales, al celebrar las alabanzas a Dios, no son más apropiados que quemar incienso, encender lámparas y restaurar las otras obras de la ley". Juan Wesley, fundador del metodismo dijo cierta vez: "No me opongo a que esté un órgano en nuestra capilla, siempre y cuando no se vea ni se oiga".

Carlos H. Spurgeon, bautista, al responder a la pregunta que por qué no utilizaba el órgano en la adoración a Dios, respondió: " 'Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento' (1 Corintios 14.15). Tan pronto como pueda orar a Dios con aparatos mecánicos, entonces también le cantaré con aparatos mecánicos".

No son dadas estas declaraciones hechas por estos hombres para probar algo en pro o en contra de la música instrumental siendo usada en los servicios de adoración a Dios. Por el contrario, estas declaraciones son expuestas porque ellos comprendieron y se dieron cuenta del privilegio, la bendición e importancia de alabar a Dios con cantos espirituales. Esto es algo que muchos cristianos no alcanzan a comprender. Por alguna razón, esta importancia y originalidad se pierde en las vidas de muchos de nosotros.

Jesús alababa a su Padre con cantos. Tanto Mateo como Marcos nos dicen que cuando ellos - Jesús y sus discípulos - "hubieron cantado el himno, salieron al monte de los Olivos" (Mateo 26.30; Marcos 14.26). Comprendiendo la fidelidad de nuestro Señor, no es imposible creer que él ensalzaba frecuentemente a su Padre con alabanza.

El espíritu de nuestro Señor se derramó sobre la iglesia primitiva. Cuando Plinio - un gobernador romano - envió a Trajano, el emperador romano, un reporte de las actividades de los cristianos, describió a la iglesia con estas palabras: "Ellos se reúnen al amanecer a cantar himnos a Cristo, como el Señor". Si vamos a restaurar, si queremos seguir el patrón de la iglesia primitiva y a seguir las huellas de Jesús (1 Pedro 2.21), entonces debe estar en nuestros corazones y en nuestros labios el adorar a Dios con cantos.

Es muy importante cantar cantos espirituales a nuestro Padre celestial porque con esto comunicamos nuestra obediencia hacia él. Dios nos manda que cantemos (Efesios 5.19; Colosenses 3.16; Salmos 96.1-4). Cantar alabanzas a Dios no es algo que los que pueden y son capaces para cantar simplemente lo hagan o dejen de hacerlo. El énfasis está en la obediencia y no en lo bien que canta el que lo hace. Porque solamente a través de las alabanzas que cantamos a nuestro Padre celestial comunicamos nuestra obediencia a su mandamiento de cantarle.

También cuando entonamos alabanzas a Dios, estamos comunicando un mensaje a otros. El propósito de la adoración es para "estimularnos unos a los otros al amor y a las buenas obras" (Hebreos 10.24). Y es verdad que comunicamos un mensaje a otros de nuestro amor por Dios, asistiendo fielmente a los servicios de adoración, o inclinando reverentemente nuestros rostros para orar; también expresamos nuestros sentimientos hacia nuestro Padre cuando cantamos.

Mientras Pablo y Silas estaban en la celda de la prisión en Filipos, ellos oraban y cantaban alabanzas a Dios. Lucas nos dice que "los presos los oían" (Hechos 16.25). ¿Los oiría también el carcelero de Filipos y fue influenciado por sus cantos? ¡Qué trágico es cuando alguien que está ya listo para responder al evangelio no lo hace al ver que otro, por la negligencia, no canta!

"Hablando entre vosotros", y "enseñándoos y exhortándoos unos a otros", declaró Pablo (Efesios 5.19; Colosenses 3.16). Comunicamos un mensaje a otros acerca del Dios que confesamos cuando cantamos o dejamos de cantar. Esdras dice, "Cantadle a él, cantadle salmos, hablad de sus maravillas" (1 Crónicas 16.9).

La oportunidad de comunicarnos en nuestro corazón con Dios es otra cosa importante del canto. Históricamente el hombre ha expresado a través del canto sus sentimientos hacia el objeto de su amor. A través de nuestras voces podemos expresar mucho de lo que hay en nuestro corazón a nuestro Señor. Podemos expresar nuestra gratitud (Salmo 100), glorificarlo por su misericordia (Romanos 15.9), hablar de nuestro gozo (Santiago 5.13), y cantar a causa de nuestra salvación (Isaías 65.14).

El cielo va a estar lleno de los que cantan a Dios (Apocalipsis 15.3). ¿Estamos preparados? Si cantar alabanzas a Dios es importante en el cielo, más vale que sea importante para nosotros ahora mismo. ¿Estamos comunicándole ese mensaje a nuestro Dios, a nuestros vecinos y a nosotros mismos? Si no lo estamos haciendo... estamos errándole al blanco.

- David Powell

La Voz Eterna, Marzo-Abril 2002

(Vía revista Gospel Advocate)

(Tratado 0158)

"La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñandoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales" (Colosenses 3.16).

"Hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones" (Efesios 5.19).  

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(Pasajes bíblicos tomados de la Biblia Reina-Valera Revisada ©1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Copyright renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.)

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