LA CENA DEL SEÑOR:
LA COMUNIÓN
  

La comunión entre los hermanos y la unidad de la fe van mano a mano. Si todos los hermanos de una iglesia local están firmemente anclados en unión por la fe en Cristo, también deben mostrar comunión unos a otros. Si éste no es el caso, algo no se hace bien. Unidad sin comunión no reproduce el cuerpo de Cristo. La unidad presupone la total obediencia a los mandamientos del Señor, y la comunión con los hermanos es el producto de tal obediencia.

El apóstol Pablo dice a las corintios: "Como a sensatos os hablo; juzgad vosotros lo que digo" (1 Corintios 10.15). La sensatez es el principio para comprender y así también queremos hacerlo. "La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?" (1 Corintios 10.16). Si por participar cada día del Señor el cristiano tiene comunión con Cristo en la cena, también tenemos comunión unos a otros, pues todos participamos de la copa y del pan (versículo 17). "Somos un cuerpo" (ver. 17), conectado con la cabeza de la iglesia, Jesucristo (Efesios 1.22-23). Ignorando este principio divino, jamás puede haber verdadera unidad, sino solamente una conglomeración de personas sin comunión.

Pablo luego llama la atención sobre la necesidad de probarse a sí mismo cuando habla de la Cena del Señor (1 Corintios 11.27-30). Es cierto que la cena es una "fiesta" de conmemoración, pero es la comunión con Cristo, el que vive entre nosotros. Este vivir es posible sólo cuando los cristianos viven en verdadera comunión, los unos con los otros.

¿Qué dice Juan? "Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo" (1 Juan 1.3). En el cuerpo de Cristo no hay división, pero si una perfecta unidad. Siendo el cristiano una persona renacido tiene tal principio de comunión. Jesús dice que, "el que permanece en mi, y yo en él..." (Juan 15.5). Por tal razón, la comunión es estar en Cristo, y conectado con los demás hermanos. Sólo así hay unidad.

La comunión con Dios, desde luego, presupone que el cristiano no viva en tinieblas (pecado, ignorancia, voluntad propia) (1 Juan 1.5-7). "¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?" (Hebreos 9.14).

Los cristianos están conectados por la comunión en Cristo. Al participar de la copa y el pan, los cristianos muestran comunión con el Señor de la iglesia. La comunión unos con otros, nos da un mismo sentir en Cristo. En la comunión está la unidad.

"Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca" (Hebreos 10.24,25).

- Hans J. Dederscheck, Viena, Austria

La Voz Eterna, Marzo-Abril 2004

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(Pasajes bíblicos tomados de la Biblia Reina-Valera Revisada ©1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Copyright renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.)

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