LA CEREMONIA DEL CASAMIENTO  
   

Nota del Editor: A menudo los ministros del evangelio son llamados para celebrar ceremonias de casamiento. Antes que nada, el ministro debe conocer perfectamente las leyes civiles de la nación y aún del estado en donde resida, y apegarse estrictamente a ellas.

Lo que es más importante aún, es que debe conocer a fondo las leyes de Dios sobre el matrimonio y jamás deberá prestarse a celebrar esta ceremonia entre personas que en alguna forma puedan estar violando las leyes de Dios o del gobierno.

Tampoco debe consentir el ministro en participar en la celebración de un matrimonio, sin hablar primero con ambos contrayentes, a fin de decidir si ellos pueden casarse legalmente y de acuerdo con los ordenamientos tanto divinos como humanos. En algunos países se concede al ministro autoridad legal para casar, mientras que en otros se tolera la ceremonia religiosa, pero sólo es considerada legal y válida la celebrada ante un juez civil. Todo lo anterior debe ser debidamente conocido por todo predicador.

El siguiente bosquejo y comentarios para la ceremonia puede ser adoptado, ampliado o cambiado de acuerdo con los requisitos legales y aún con el deseo del ministro y de los contrayentes:

Ante Dios y los hombres nos hemos reunido para ayudar a esta pareja que ha hecho votos de mutuo amor, a convertirse en "una sola carne", de acuerdo con las leyes de Dios y del estado.

Nuestro Dios y Padre Celestial ha consagrado los votos que unen al hombre y a la mujer en matrimonio en "una sola carne". Las Santas Escrituras dicen: "Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre" (Mateo 19.6).

(El ministro puede leer pasajes apropiadas de la Biblia y hacer una corta exhortación a los contrayentes. Algunas lecturas adecuadas pueden ser: Efesios 5.21-23; Hebreos 13.4; 1 Corintios 7.10 en adelante, etc.). 

Con reverencia hacia la ley divina y en presencia de los aquí reunidos, nos proponemos solemnizar los ritos del matrimonio entre (nombre del novio) y (nombre de la novia).

Si entre los presentes hubiere alguno que pueda alegar razones válidas para que este pareja no quede unida en matrimonio, se les exhorta a pasar al frente, según la voluntad de Dios, para declarar sus justas razones. (Pausa). Ninguno de los presentes ha dado razones por las que usted (nombre del novio y de la novia) no sean unidos en matrimonio, y debe entenderse que ustedes dos también afirman ante Dios y los hombres que no existen reservas secretas escondidas en sus corazones, que pudieran convertir a este matrimonio en pecaminoso. Sellarán esta afirmación uniendo sus manos derechas.

(En este punto, el predicador deseará hacer una plegaria, pidiendo a Dios sus bendiciones y su guía para la pareja que se está uniendo en matrimonio.)

Luego, dirá las siguientes palabras al contrayente, llamándolo por su nombre: "(Nombre) ¿toma a (nombre novia) para ser su esposa legal y amada compañera?". (A continuación, dará instrucciones al novio para que repita las siguientes palabras, que deben ser pronunciadas clara y lentamente por el ministro, para que el novio pueda comprenderlas y repetirlas debidamente).

(Al novio) "(Nombre) ha declarado la aceptación de su elección de una compañera para toda la vida. Ahora, expresará sus votos, repitiendo conmigo: Yo (nombre del novio), te tomo a ti (nombre de la novia) para que seas mi esposa, y prometo desechar a todas las demás y unirme a ti, en enfermedad y en salud, a través de todas las alegrías y penas de la vida, hasta que la muerte nos separe".

El ministro hará a la novia la pregunta: "(Nombre) ¿toma a (nombre del novio) para que sea su esposo legal y amado compañero?" (La novia, como el novio antes, deberá decir "Sí" o "Lo tomo").

Ahora, el ministro dice a la novia: "(Nombre de la novia) ha declarado ante Dios y los hombres su aceptación de (nombre del novio) como su esposo. Repetirá conmigo los siguientes votos: "Yo, (nombre de la novia) te tomo a ti (nombre del novio) para que seas mi legal y amado compañero. Prometo quererte y obedecerte en el Señor, como lo requieren las Escrituras. Desecharé a los demás y me uno a ti, en enfermedad y en salud, hasta que la muerte nos separe".

(Si se van a intercambiar anillos de matrimonio, el anillo que el novio da a la novia será entregado al ministro. El ministro dará instrucciones a la pareja para que separe las manos y entregará el anillo al novio, quien colocará en el dedo correspondiente de la mano izquierda el anillo, a medida que repite las siguientes frases, separándolas debidamente, después del ministro.)

"Con este anillo, - me uno a ti. - y que el círculo que él rodea, - pueda representar los lazos no interrumpidos, - que unirá a nuestros corazones, - y reunirán nuestras vidas. - Y que la luz centelleante que en él brilla, - simbolice ante todos, - la luz radiante de amor, - que nos habrá de guiar, - en todas las alegrías y penas de esta vida, - y luego esparcir su belleza íntegra, - en la vida eterna. Amén".

(El ministro entregará luego el anillo que da la novia para el novio a ella. Ella lo colocará en el dedo correspondiente de la mano izquierda del novio, repitiendo las siguientes frases separándolas con pausas marcadas, después del ministro)

"Con este anillo, - me uno a ti, - y acepto tus preciosos votos, recibo tu nombre, - y te prometo mi amor y devoción. - Que este anillo, represente ante todos, - mi amor y mi fidelidad, - prometidos a ti sin límites. - Que el círculo que él rodea, - y el centelleo que contiene, represente para nosotros, - una devoción constante - y un compañerismo en esta vida, - y una vida de belleza eterna - en el mundo venidero. Amén".

(El ministro puede colocar su mano encima de las manos unidas de la pareja y ofrecer una breve oración por la pareja).

Después de la oración, el ministro termina la ceremonia con la siguiente declaración, en los países donde esté autorizado por la ley para celebrar ceremonias de casamiento:

"Por la autoridad que me ha sido conferida como ministro y de acuerdo con las leyes de (nombre del país, estado o gobierno), los declaro esposo y esposa".

En donde las ceremonias religiosas sólo sean toleradas, pero deben haber sido precedidas por una ceremonia civil, el ministro terminará de la siguiente forma:

"Como ministro del evangelio, declaro que esta pareja ha sido casada de acuerdo con las leyes de (nombre del país, estado o gobierno) y que ante este compañía han repetido sus votos ante Dios y los hombres. Los presento a vosotros, como esposo y esposa, casados legalmente ante las leyes de Dios y del hombre".

(Donde sea así la costumbre, el novio puede besar ahora a la novia en forma digna y sobria ante la congregación, y luego ambos saldrán en la manera socialmente aceptable.)

- Dialegomai

Volumen I No. 4, 1968
Índice de Estudios
(Pasajes bíblicos tomados de la Biblia Reina-Valera Revisada ©1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Copyright renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.)

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