Curso Bíblico Avanzado

Dirección para correos: lawndalecoc@yahoo.com

Por correo ordinario: Lawndale Iglesia de Cristo, P. O. Box 230346, Houston, Texas 77223
 

CURSO BÍBLICO AVANZADO

(en forma sencilla)

 

Si es posible, estudiar el Curso Básico antes de comenzar este Curso Avanzado. Este estudio no es un estudio más profundo de las cosas de la Biblia, pero un estudio para entender la mejor manera de vivir una vida cristiana.

(Esto curso también es bueno para una serie de clases.)

Lección 1 - ¿Qué significa ser cristiano?

Lección 2 - Adoración: pública y pivada

Lección 3 - ¿Qué sabe usted acerca de la Biblia?

Lección 4 - Las buenas obras

Lección 5 - La vida diaria

Lección 6 - La naturaleza divina

Lección 7 - La iglesia y usted

Lección 8 - Venciendo al pecado

Lección 9 - Estableciendo diferencia entre lo bueno y lo malo

Lección 10 - Continuando el crecimiento

Lección 1

¿Qué significa ser cristiano?

Toda persona experimenta acontecimientos importantes en su vida. Lo más importante en la vida de todo individuo es hacerse cristiano, ya que esto le afecta tanto a él, como a los demás por toda la eternidad. Aquí está lo que ser cristiano significa.

1. Significa que usted es salvo

Dios ha perdonado todos los pecados de su vida pasada. Esta idea se encuentra en los siguientes textos: Ezequiel 18.21,22; Hechos 2.38; Hechos 22.16; Romanos 6.17,18.

Si Dios perdonó sus culpas pasadas, en lo que queda por adelante lo tratará como si nunca las hubiera cometido (Hebreos 10.16,17). El es ya un Padre para usted (Romanos 8.16,17; 2 Corintios 6.17,18).

Esta nueva relación con Dios trae consigo innumerables bendiciones. Goza usted de la compañía de Dios en la soledad (Hebreos 13.6; 2 Timoteo 4.16,17). Puede usted obtener el perdón de los pecados mediante la oración (1 Juan 1.9); el seguir adelante con esta relación depende únicamente de usted (Santiago 4.8).

Si Dios ha perdonado nuestros pecados por medio de Cristo, siempre tendremos con él la deuda por esta gran merced. Es muy fácil olvidar los favores que se nos hacen. Los cristianos a veces olvidan este favor inmerecido (Apocalipsis 2.4). El pueblo de Dios, en los relatos del Antiguo Testamento, muy a menudo olvidó los favores recibidos de Dios (Jeremías 2.32). Generalmente, este olvido es el que conduce a la recaída en el pecado.

2. Significa que usted ya no se pertenece a sí mismo

Los cristianos pertenecen a Dios, habiendo sido comprados por los méritos del sacrificio de Cristo (1 Corintios 6.19,20; 2 Corintios 5.14,15; 1 Pedro 1.18,19). Ya no podemos hacer lo que a nosotros nos parezca.

También quiere decir que nunca dejaremos ya el servicio de Dios. Estando en nuestros trabajos, en nuestros hogares, en las diversiones legítimas - siempre pertenecemos a Dios. Su voluntad es lo primero, todo lo demás ocupa segundo lugar. Cristo es nuestro ejemplo, cuando oró, según el texto de Mateo 26.39.

Por lo mismo, la religión no consiste en asistir ocasionalmente a los servicios religiosos, sino que es hacer la voluntad de Dios en todo, todos los días (Mateo 6.33; Romanos 6.12,13,19). Cuando somos diligentes en nuestros atenciones, servimos a Dios (Romanos 12.11). Cuando una mujer trabaja con toda fidelidad en su hogar, está sirviendo a Dios (1 Timoteo 5.14). Siempre que estemos entregados a cualquier actividad honorable y honesta, estamos sirviendo a Dios.

3. Significa que usted ha entrado a una nueva vida

No hay nada que exprese más exactamente la idea de la vida nueva que Romanos 6.4, donde hay una comparación de la persona que está muriendo y vuelve a vivir.

Este cambio es más grande y más difícil para algunos que para otros. Depende principalmente en la clase de la vida pasada que se haya llevado. Para un hombre como Cornelio, no fue difícil. Leer Hechos 10.1-6. Para algunos de los cristianos de Corinto, fue muy difícil. Leer 1 Corintios 6.9-11.

Dios hace que esta nueva vida sea posible perdonando las culpas pasadas, como ya hemos visto. No es muy probable que podemos terminar con todos nuestros pecados pasados. No solamente encontraremos difícil romper viejos hábitos malos, sino que la persecución nos dificultará aún más la tarea. La persecución puede ser a veces física; pero hay ocasiones en que el ridículo puede herir aún más a una persona. Se siente mucho no pertenecer ya al grupo de nuestros antiguos compañeros. Leer 1 Pedro 4.3,4; Lucas 6.22,23; Mateo 10.22.

Es tan grande este cambio, que Jesús se refirió a el como a "nacer de nuevo" (Juan 3.3). Por supuesto Dios proporciona ayuda a sus hijos, para poder llevar adelante esta nueva vida. Esta ayuda se describe en los siguientes pasajes: 1 Corintios 10.13; Filipenses 4.13. En una lección más adelante, estudiaremos más detenidamente algunas de las ayudas que Dios ha preparado.

4. Significa que usted ha entrado en una vida feliz

En los tiempos bíblicos, el hacerse cristiano era ocasión de gran gozo (Hechos 2.41; Hechos 8.39). La felicidad viene primeramente de estar convencidos de que ya estamos en paz con Dios.

El hecho de que somos hechos hijos de un rey, y tenemos una gran herencia, también nos causa alegría (Juan 14.1-4). Romanos 8.17 dice que somos coherederos con Cristo de toda su gloria. Todos pueden sentir anhelo de llegar a un lugar tal como el que se describe en Apocalipsis, en donde habrá solamente felicidad.

Nuestra felicidad proviene también del gozo de la comunión con los cristianos, de hacer el bien a nuestros prójimos, de enseñar la palabra de Dios y muchos otros privilegios. Con razón se nos amonesta a "regocijarnos siempre en el Señor" (Fil. 4.4).

TESTIMONIO PERSONAL

1. Confía en la promesa de Dios de perdonar sus pecados, cuando usted obedeció al evangelio?

2. ¿Se siente usted realmente deudor con Dios por esta bendición?

3. ¿Su idea de una vida cristiana es la de "hacer lo que le parezca bien"?

4.. ¿El convertirse en cristiano significó un gran cambio en su vida?

5. ¿Ha encontrado usted que este cambio ha sido muy difícil?

6. ¿Siente usted que su vida actual de cristiano es agradable a Dios?

 


Lección 2

Adoración: pública y privada 

Las nuevas relaciones implican nuevas obligaciones. Si lo duda usted, pregúntele al padre de un recién nacido. Para el nuevo cristiano, la adoración es una de estas nuevas obligaciones.

1. Adoración en público

La Biblia da ejemplos (Hechos 20.7) y mandamientos (Hebreos 10.25) acerca de este particular. Sin embargo, la adoración en forma correcta no es algo que pueda exigírsele a las personas, sino que debe nacer en forma espontánea de un deseo sincero de alabar y agradecer a Dios sus bondades. A este respecto puede leerse lo que dice el Salmo 100.

 

La pregunta entonces es: ¿Cuán a menudo debo adorar a Dios? Los cristianos primitivos siempre se reunían a adorar a Dios el primer día de la semana invariablemente. En algunas otras ocasiones, se celebraban reuniones en otros días, tal y como sucede ahora también.

Los cristianos que tienen una ansia de agradar a Dios desearán asistir a todas las reuniones que se hagan para la adoración (Mateo 5.6), también los que desean estar gozosos en la comunión con el Señor Jesucristo (Mateo 18.20). Son los cristianos "tibios" (Apocalipsis 3.15,16) los que adoran en forma irregular o muy raras veces. Nunca debemos estar temerosos de ser exagerados en este respecto (Lucas 17.10).

La experiencia demuestra que el cristiano que asiste a todas las reuniones de adoración experimenta que éstas le ayudan a vivir una vida mejor; que también da el buen ejemplo a otros hermanos y a los que no son cristianos. Ciertamente, esto es lo que el Señor Jesús haría. 

La adoración requiere acción. Estudiaremos a continuación los actos de adoración ordenados por Dios mismo.

1. Oración. Estudie los siguientes ejemplos de oración en público:

Hechos 2.42; 4.23-24; 12.12; 1 Cor. 14.15. Este último texto nos demuestra que hay dos cosas que son necesarias en la oración: a) que comprendamos lo que se dice y b) que el que ora sea sincero en lo que dice. Por regla general, en las oraciones en público, hay una persona que dirige la oración en voz alta, mientras los demás se unen a la misma en silencio. Siempre que nos dirijamos a Dios debemos mostrar toda nuestra reverencia. 

2. Canto. Los mandamientos al respecto pueden encontrarse en los siguientes pasajes: Colosenses 3.16; Efesios 5.19; Hebreos 13.15. Dios no tiene mucho interés en la voz o la entonación, sino más bien juzga la actitud del corazón del que le adora por medio del canto. El desea comprensión y sinceridad. La música de instrumentos no es aceptable en la adoración a Dios, y no debe tratar de usarse para tal fin. Adoramos de acuerdo con los mandamientos divinos y no debemos hacer nada que no esté comprobado que tiene autorización divina. Solamente leemos en la Biblia que se habla del canto y se le autoriza, pero no se dice nada de los instrumentos musicales.

3. La enseñanza. En Hechos 20.7 vemos que la enseñanza era parte de la adoración pública en la iglesia primitiva. En la misma forma en que los niños desean el alimento, los cristianos desean aprender más y más (1 Pedro 2.2). A medida que se crece, se verá que va naciendo el deseo de enseñar a otros (2 Timoteo 2.24; Hebreos 5.12).

4. La cena del Señor. Esta parte de la adoración se hace en memoria del sacrificio de Cristo. Es conocida por varios nombres, tales como aparece en Hechos 20.7 y 1 Corintios 10.16. Léase la descripción que da Pablo en 1 Corintios 11.23-29. Debe ser recibida con toda reverencia, ya que se toma como ya se dijo, para recordar el sacrificio de Cristo y su segunda venida. El tomarla, "significa que estamos unidos unos con otros por medio del cuerpo que Cristo entregó al ser crucificado" e indica nuestra dependencia de Cristo para nuestra vida espiritual. La Biblia dice. "Porque si come y bebe sin fijarse en que se trata del cuerpo del Señor, come y bebe para su propio castigo". Los que no aprecian el sacrificio pascual, o no aman a Cristo, dejarán de observar este ordenanza de la adoración, o la observarán con negligencia. El tomarla da una magnífica oportunidad para examinar nuestras vidas de acuerdo con el modelo cristiano.

5. Ofrenda. El corazón del cristianismo se encuentra precisamente en la gracia de contribuir o dar para la obra. Dios nos ha dado abundantemente a los cristianos, ¿qué más podemos hacer, qué darle a Él a nuestra vez? Los cristianos deben dar de sus ingresos semanarios para la obra del Señor. Léase lo ordenado en 1 Corintios 16.1,2; aun cuando la Biblia no dice con exactitud qué cantidad hay que dar. Leer 2 Corintios 8.12; 9.6,7. En el Antiguo testamento vemos que los judíos daban, a Dios cuando menos, el 10% de sus ingresos. esto era conocido como el "diezmo". Es muy lógico pensar que Dios desea que en la actualidad le demos esta parte, si no es que más, porque nosotros hemos recibido aún más bendiciones que los judíos. Es muy importante planear lo que se va a dar, a fin de que no gastemos en otras cosas. La parte que corresponde a Dios debe ser la que primero apartemos (Mateo 6.33).

2. Adoración en privado

Sin embargo, nuestra adoración no está limitada a la que rindamos a Dios en los servicios públicos. Debemos orar diariamente en privado. Lea Mateo 6.6. El dar gracias por los alimentos es también parte de la adoración en privado. Leer 1 Timoteo 4.4,5. Es también algo magnífico que la familia del cristiano aparte unos minutos diariamente para orar, leer las escrituras y hasta para entonar himnos. El culto familiar es de mucha bendición para los hogares. Si no es posible que el cristiano asista a las reuniones de adoración el Día del Señor, puede efectuar su adoración en privado un una forma completa y satisfactoria. Hay que recordar, sin embargo, que la adoración en privado nunca puede reemplazar a la adoración en público (Hebreos 10.25). 

La adoración es una parte tan importante de la vida cristiana, que el desatenderla es el primer paso para volverse atrás, al camino malo. Mientras más constante en la adoración sea el cristiano, mayor gozo irá obteniendo de ella.

Testimonio personal 

1. ¿Asiste usted a todos los servicios de adoración que se celebran en el lugar donde usted se encuentra?

2. ¿Le da usted a Dios cuando menos el 10% de sus ingresos?

3. ¿Está usted convencido de que está dando la preferencia a sus obligaciones con Dios sobre todos otros compromisos?

4. ¿Ora usted en secreto alguna vez durante el día?

5. ¿Sinceramente, desea usted hacer todo lo que debe por Dios?


Lección 3

¿Qué sabe usted acerca de la Biblia?

 

¿Es un libro misterioso?

¿Es un libro de fábulas?

¿Es un libro católico?

¿Es un libro protestante?

La mayoría de los cristianos recién convertidos encuentran dificultad para iniciar el estudio de la Biblia. Este es un deber importante del cristiano, y es enfatizado por la misma Biblia. Ver lo que dicen los siguientes pasajes: 1 Pedro 2.2; 2 Pedro 3.18; 2 Timoteo 2.15; Hechos 17.11.

I. ¿Por qué es tan importante el estudio de la Biblia?

1. La ignorancia lleva al pecado. Debemos depender de Dios para que nos indique lo que está bien y lo que está mal en nuestras vidas, porque es muy fácil cometer errores, si estamos ignorantes de lo que indica la Biblia (Salmos 119.11; 1 Timoteo 1.12,13).

2. Siendo ignorantes, no podemos enseñar. Los cristianos deben enseñar a otros (Mateo 28.19; Hebreos 5.12; 1 Pedro 3.15).

3. La ignorancia engendra error, en la misma forma en que la suciedad engendra enfermedades. Los falsos maestros tienen mucho éxito cuando la gente no ha estudiado (Efesios 4.14,15).

4. La ignorancia priva a la iglesia de dirigentes. Los hombres y jóvenes cristianos pueden aspirar a ser ancianos y diáconos. Las mujeres pueden enseñar a las jóvenes y a los niños (Tito 2.3,4). El hacer estos trabajos requiere estudio. Si la iglesia no tiene los dirigentes adecuados, no podrá cumplir su misión.

II. ¿Por qué se descuida el estudio de la Biblia?

1. Algunos cristianos se conforman son "aceptar lo que el predicador dice", y por ese motivo no estudian por sí mismos. Casi todos los predicadores son personas rectas, pero todo ser humano puede cometer errores. Encontramos un ejemplo de esto en Hechos 18.24-16. (1 Juan 4.1; 2 Corintios 11.13-15).

2. Hay algunas personas que afirman que no pueden comprender la Biblia. Esto puede resultar cierto si no la han estudiado suficientemente, o porque no saben como progresar en su estudio. Algunos, además, no han hecho ningún esfuerzo para comprenderla.

3. Otras personas dicen que "no tienen tiempo". Los que estudian la Biblia también son gentes con ocupaciones, pero dejan pendientes cosas de menor importancia. Mateo 6.33 nos invita a buscas primeramente las cosas que pertenecen al reino.

III. Algunas sugerencias para el estudio

1. El tiempo: Este es un factor clave para el éxito del estudio de la Biblia. Debe fijarse un tiempo regular para dicho estudio. Las condiciones físicas afectan al estudio, y por esto, efectuarlo ya tarde en la noche, no es buena práctica. El estudio familiar es muy recomendable, pero además cada persona necesita fijar una hora adecuada para encontrarse a solas y cara a cara con el mensaje de Dios.

IV. Diversas ayudas

Traducciones: Dado que el Antiguo Testamento fue escrito primeramente en hebreo y el Nuevo Testamento e griego, casi todos nosotros necesitamos estudiar las traducciones. Estas traducciones de la Biblia se denominan "versiones". La traducción al español más conocida es la de Cipriano de Valera (1602) con sus revisiones de 1862, 1909 y 1960.

Estas versiones tienen algunas palabras diferentes, pero el sentido es igual en todas. No afirmamos que las "versiones" o traducciones sean divinamente inspiradas, pero sí que los traductores las han realizado con sumo cuidado.

Diccionarios bíblicos: El no conocer con exactitud el sentido de las palabras, es uno de los obstáculos para comprender la Biblia. Puede usarse un diccionario común y corriente al estudiar la Biblia, pero es más aún de recomendarse el uso de diccionarios bíblicos. La persona que esté enseñando, puede ayudar al estudiante a conseguir estos libros.

Concordancias: Estos son estudios muy útiles y contienen diversas palabras y temas en orden alfabético, y también se encuentra en ellos la lista de los pasajes de la Biblia en que pueden encontrarse. Hay concordancias tan extensas que dan la lista de cada palabra que hay en la Biblia, dando el versículo en donde pueden encontrarse dichas palabras. Esto es muy útil para aprovechar el tiempo al tratar de encontrar los versículos relativos a determinada palabra o tema.

V. Métodos de estudio

(El estudio de la Biblia es más provechoso cuando se hace sistemáticamente. Aquí se señalan tres métodos para efectuar este estudio.)

1. El método de las lecciones planeadas. Las presentes lecciones son un ejemplo de este sistema. Alguien prepara una lección acerca de determinado tema, y luego se estudia en la clase bíblica o en el hogar. Estas lecciones son práctica común en las clases de varias iglesias. Muchas veces, estas lecciones llevan al estudiante a desear seguir estudiando en privado. Sin embargo, ningún cristiano debe limitase a estudiar la Biblia exclusivamente por este método.

2. El método de las lecciones por temas. Este estudio se hace escogiendo algún tema. (por ejemplo, el tema del bautismo), y luego buscando y estudiando todos los pasajes de la Biblia relacionados con ese tema. Esto puede hacerse mediante el uso de una concordancia o con las Biblias que tienen referencias. Generalmente es bueno anotar todos los pasajes en un papel, para poder estudiarlos cuidadosamente y por separado. Por último, puede llegarse a la comprensión de lo que enseña la Biblia, usando la información derivada de cada uno de los pasajes estudiados.

3. El método del libro. Este consiste en un estudio intensivo sobre los libros individuales dela Biblia, es decir, sobre cada uno de los libros que componen la Biblia. Este método es especialmente bueno para el estudio de las epístolas del Nuevo Testamento. Una vez elegido el libro que se va a estudiar, primero se hace la investigación acerca del autor y de aquellos a quienes fue dirigida la epístola. Luego debe leerse el libro completo en forma más bien rápida, a fin de alcanzar una idea general acerca de su tema y también para tener un conocimiento completo del libro. Luego, hay que volver a leer el libro, dividiendo el mismo en secciones, de acuerdo con el esquema que se haya formulado previamente. Es necesario usar el diccionario, para comprender bien todas las palabras. Hay muchas personas que cometen error de leer la Biblia por capítulos, en vez de por temas. Hay que memorizar los versículos que parezcan más interesantes. Hay que comparar continuamente, lo que se va estudiando, con experiencias de la vida diaria del estudiante.

Cada uno de los métodos indicados tiene sus ventajas; todos ellos deben ser usados. Hay ciertas partes de la Biblia que se prestan más para un determinado método, y otras para otro. Generalmente, puede decirse que es preferible estudiar Mateo, Marcos, Lucas y Juan en conjunto y no separadamente, ya que son narraciones acerca de la vida de nuestro Señor Jesucristo y a menudo cuentan los mismos eventos. También es conveniente estudiar a los profetas del Antiguo Testamento en relación con la porción histórica del mismo Antiguo Testamento a la que corresponden. Con toda probabilidad, el método de libro por libro es el más adecuado para los estudios regulares diarios; pero los otros dos deben usarse también a discreción, para obtener resultados favorables.

Testimonio personal

1. ¿Cuánto tiempo diario dedica usted al estudio de la Biblia?

2. ¿Estudia usted en su hogar las clases que va a tener en sus servicios religiosos?

3. ¿Si no lo está haciendo ya, ¿está dispuesto a que de ahora en adelante dedicará media hora diaria para el estudio de la Biblia?

4. ¿Cuál es su problema más grande en el estudio?


Lección 4

Las buenas obras

Aun cuando la adoración y el estudio son importantes, también hay otros deberes para el cristiano. Otro de nuestros deberes incluye las buenas obras. Estas buenas obras son en favor de nuestros semejantes.

1. Los cristianos deben hacer buenas obras

No hay que malinterpretar el propósito de las buenas obras. No sirven para comprarnos el cielos. Uno de sus propósitos es que sirven para que otros aprendan a glorificar y obedecer a Dios (Mateo 5.16; 1 Pedro 2.11.12).

Las buenas obras son la forma en que mostramos que tenemos una fe viva (Santiago 2.14-16).

Las buenas obras son necesarias se queremos ser semejantes a Jesús. El iba "haciendo el bien" (Hechos 10.38).

Dios salva a los hombres porque los ama, pero le agradan las buenas obras que los salvos hacen para servirlo (Efesios 2.10; Tito 2.14 y 3.8,14).

2. Cuales buenas obras debemos hacer

Las obras buenas se dividen en dos clases, a saber:

a) Buenas obras espirituales. Estas corresponden más al alma que a los cuerpos de las gentes. Cuando Jesús enseño a la gente la voluntad de Dios, estaba haciendo una buena obra espiritual.

Podemos enseñar a otros cómo ser cristianos. Debemos ser "pescadores de hombres" (Mateo 4.19; 2 Timoteo 2.224,15). Un cristiano que no enseña a otros es egoísta porque se niega a compartir sus bendiciones. Hay muchos lugares apartados en el mundo que han tratado de mejorar, pidiendo que los que saben leer que enseñen a los que no saben. ¡Que cada uno enseñe a leer a una persona! ¡Qué maravilloso sería si cada cristiano convirtiera a una personas cada año!

Podemos animar oros cristianos. En verdad somos guardianes de nuestros hermanos. Dios no quiere que cada cristiano vaya por su camino solitario, sino que desea que nos ayudemos unos a otros. Hay muchos cristianos que necesitan que continuamente se les esté animando (Hebreos 10.24). Esto es especialmente aplicable a todos los dirigentes, que frecuentemente se sienten desanimados con tantos problemas y dificultades. Podemos darles palabras de aliento, y cada quien puede imaginarse lo que significa una palabra de ánimo dada oportunamente. No debemos quedar mal con nuestros hermanos (2 Corintios 1.3,4).

Parte de nuestra obligación para con los hermanos es ayudarlos a que corrijan sus errores (Gálatas 6.1,2 y Santiago 5.16). En caso de que seamos ofendidos por otros, debemos ir a buscarlos y pedir que se reconcilien con nosotros (Mateo 18.15-17). En la misma forma que tendríamos interés en evitar que una persona tomara veneno, debemos tratar e evitar que nuestros hermanos cometan pecados que les impidan llegar al cielo.

b) Buenas obras materiales. Aunque el alma es más importante que el cuerpo, los cristianos no se niegan a hacer buenas obras en favor de la gente en una forma física. Estas son las buenas obras materiales. Se nos ocurre de inmediato el buen ejemplo que dio Jesús al curar a los enfermos (Lucas 7.22). Los apóstoles y los cristianos primitivos continuaron con esta práctica.

Cuando Jesús habló del juicio, nos reveló que seremos juzgados por todas nuestras buenas obras. Hay varias cosas que él sugirió, indicadas en Mato 25.34-46. Es muy interesante saber que Jesús considera que cualquier obra buena que hagamos por sus hermanos más pequeños la hacemos a él. Otra afirmación familiar de Jesús se encuentra en la historia que está en Lucas 10.30-37. Nos ilustra el disgusto de Jesús con la gente religiosa que se cree "demasiado buena" para ayudar a los necesitados y afligidos.

Estas buenas obras son tan importantes, que en Santiago 1.27 se dice que son una parte de la "religión pura". Debe entenderse aun la palabra "visita" que se usa en este pasaje no es una visita social, sino que significa el llevar ayuda. Las mujeres particularmente tienen buena oportunidad de hacerse ricas en buenas obras. Se encuentran buenas sugestiones para ellas en 1 Timoteo 5.10 y Tito 2.3,4.

El Nuevo Testamento enfatiza en muchos lugares la gran importancia de ayudar a los necesitados (Hechos 20.34; Gálatas 2.10; Efesios 4.28; Hebreos 13.2). Ya que no podemos ayudar a todos los necesitados, nuestro deber primordial es para con los cristianos y los miembros de nuestra propia familia (Gálatas 6.10; 1 Timoteo 5.8-16).

En Hechos 6.1-5, siete hombres fueron designados por la iglesia especialmente para atender estas buenas obras. Probablemente estos hombres fueron los primeros diáconos. Por supuesto que podemos hacer muchas obras de éstas, sin necesitad de que sea la iglesia la que se encargue de ellas.

Es una desgracia, pero, ¿qué puedo hacer?

"Pues tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; anduve como forastero, y no me dieron alojamiento. Me faltó ropa, y ustedes no me la dieron; estuve enfermo, y en la cárcel, y no me vinieron a visitar... Y el rey les contestará: En verdad les digo, que cualquier cosa que no hicieron por una de estas personas, por humilde que sea,tampoco por mí no hicieron" (Mateo 25.42-43, 45).

Testimonio personal

1. ¿Está usted tratando ahora de enseñar a alguien a conocer a Cristo?

2 ¿Cree usted que está haciendo suficientes buenas obras?

3. ¿En cuáles buenas obras materiales siente usted que está fallando?

4. Cuando algún hermano en Cristo lo ofende, ¿sigue usted lo que indica Mateo 18.15-17?

5. ¿Trata usted de dar ánimo a sus hermanos cristianos siempre que tiene oportunidad?


Lección 5

La vida diaria

Hay personas que dicen que no creen que hay que "mezclar la religión y los negocios". Quieren tener a la religión guardada dentro de límites muy estrechos. Eso no puede hacerse con el cristianismo. El cristianismo se relaciona con todas las actividades de la vida, 24 horas al día, 7 días de la semana.

1. La aspiración general de la vida cristiana

El cristianismo es una forma positiva de vida. Prohibe algunas cosas, pero la fuerza principal del cristianismo estriba en que no se funda en lo que dice que no hay que hacer, sino en lo que hay que hacer.

La aspiración del cristiano es imitar en todo la vida de Cristo (1 Pedro 2.21; Filipenses 2.5 y 1 Corintios 11.1). Indudablemente esta es una razón por la que se nos dieron cuatro libros de la Biblia que habla de la vida de nuestro Señor Jesucristo.

Otra manera de expresar esta aspiración se encuentra en Filipenses 1.20. Debemos "magnificar" a Cristo. Magnificar algo es acercarlo más hacia la persona que lo ve, para que se vea más grande. Las gentes podrán ver mejor a Jesús si lo contemplan en la vida de los cristianos. Pregúntese si está usted "magnificando" a Cristo con su vida, o si, por el contrario, lo está usted escondiendo de los demás.

Vemos por tanto, que los cristianos son como espejos que reflejan al Señor para que el mundo entero pueda verlo. También somos como luces que brillan en un mundo sumido en tinieblas. Nuestra luz es nuestra semejanza con Cristo - un carácter como el de Cristo (Proverbios 20.27; Mateo 5.14; también Filipenses 2.15).

2. La vida cristiana con respecto a varias relaciones

Cuando una persona se hace cristiana, todo cambia en su vida (2 Corintios 5.17). A fin de ayudarnos a ser como Cristo, la Biblia nos enseña nuestros deberes para con Dios, en todas las relaciones importantes de nuestra vida. Estudiemos algunas de ellas.

1. Los padres. El cristianismo afecta esta relación. Para los jóvenes cristianos que viven en su hogar con sus padres, se dan los siguientes mandamientos: Efesios 6.1-3 y Colosenses 3.20. El mismo Jesús puso el ejemplo y podemos verlo en Lucas 2.15. Cuando los hijos salen de su hogar paterno, aún se espera que honren a sus padres. Esto significa que deben seguir respetándolos y cuidando de ellos cuando así lo necesiten (1 Timoteo 5.4,8,16).

2. El gobierno. Aún cuando la Biblia no hace ninguna recomendación acerca de la clase de gobierno que debe tener cualquier nación, sí enseña sobre los deberes del cristiano bajo el gobierno donde le corresponda vivir.

Debemos pagar los impuestos (Mateo 22.17-21; Romanos 13.6,7).

Debemos mostrarnos respetuosos con los gobernantes (1 Pedro 2.17).

Debemos orar por nuestros gobernantes (1 Timoteo 2.1-3)

Debemos obedecer las leyes (Romanos 13.1-5, 1 Pedro 2.13-15).

Los cristianos obedecen las leyes sin temor de que les encuentre violándolas. La única forma en que el cristiano puede desobedecer las leyes es cuando éstas van en contra de nuestra obediencia a Dios (Hechos 4.18-20; Hechos 5.29).

3. En nuestro trabajo. Se nos ordena que debemos trabajar si no estamos físicamente imposibilitados para ello. (2 Tesalonicenses 3.10-12; 1 Tesalonicenses 4.11,12). Hay instrucciones en la Biblia tanto para los patrones como para los empleados, y pueden verse en: Efesios 6.5-9; Colosenses 3.2213; Colosenses 4.1 y 1 Pedro 2.18.

4. Casamiento y hogar. De acuerdo con Mateo 6.33, debemos poner ante todo al Reino de Dios. Al hacer planes para casarse, los cristianos deben buscar compañero o compañera que sea una ayuda para vivir la vida cristiana. El compañero de una persona tiene mucha influencia en la vida de ella, y uno que no tenga interés en esta vida, puede hacer que el cristiano se vuelva frío o alejado de la vida cristiana.

Los cristianos deben comprender que el casamiento es algo permanente. Aún en los casos en que las leyes civiles permitan fácilmente el divorcio, según el cristianismo, el divorcio y el contraer nuevamente matrimonio son pecaminosos, a menos que existan las razones que Cristo dio, que pueden justificar el divorcio (Mateo 19.9).

Algunos de los deberes de la esposa cristiana pueden encontrarse en 1 Pedro 3.1-6; Colosenses 3.18, Efesios 5.22 y Tito 2.4,5.

Algunos de los deberes del esposo cristiano se encuentran en 1 Pedro 3.7; Colosenses 3.19 y Efesios 5.25.

5. Los hijos. Los deberes de los padres cristianos están citados en: Efesios 6.4; Proverbios 22.6; Colosenses 3.21 y 2 Timoteo 3.14,15. El más importante de todos los deberes es enseñar a los hijos la voluntad de Dios. En esto se incluye el darles buenos ejemplos. El padre que no sepa hacer su deber en relación con este renglón, pierde el derecho de ser elegido para diácono o anciano de la iglesia (1 Timoteo 3.4,5,12). El ejemplo de Samuel en el Antiguo Testamento nos enseña cómo se pierde la influencia sobre los demás cuando no se educa bien a los hijos (1 Samuel 18.1-5).

6. El mundo. Los cristianos debe ser diferentes de los demás (Romanos 12.1,2; 1 Pedro 2.11,12). Esta diferencia estriba en la forma de vida y en los altos niveles de la moral. Los cristianos deben aprender a resistir la tentación que encierra la expresión: "todo el mundo lo hace". El pecado de "mundanalidad" es aquella condición en la que los cristianos viven una vida igual a la que viven los que no son cristianos.

7. Los enemigos. Hasta el mismo Jesús fue maltratado y tuvo enemigos. Probablemente usted, como cristiano, también los tendrá. ¿Cómo tratar a los que nos ofenden? Romanos 12.18-21 nos da la respuesta. El ejemplo del mismo señor Jesús lo encontramos en 1 Pedro 2.23. Es muy difícil de seguirse, pero es una parte de la vida diaria del cristiano (Mateo 5.43-48).

8. Conversación. Hasta la forma de hablar del cristiano cae bajo la ley de Cristo. Debemos controlar nuestra lengua. Santiago 1.26: esto incluye el evitar usar palabras profanas o maldecir. Mateo 5.33-37: evitar conversaciones necias o sucias. Santiago 4.11: se nos prohibe murmurar del prójimo y mentir. Estudie Colosenses 4.6 y 1 Timoteo 4.12 en este respecto.

9. Cuidado del cuerpo. Aun cuando éste no es de importancia primordial, sí es importante (1 Timoteo 4.8); esto se debe a que el cuerpo es el templo del Espíritu Santo (1 Corintios 6.19). El cuerpo no debe hacer nada que creamos que Cristo no quiere que hagamos. Su espíritu mora en nosotros y por eso debemos comportarnos con toda limpieza y rectitud (1 Corintios 6.13-15).

Testimonio personal

1. ¿Desea usted con toda sinceridad imitar a Jesús?

2. ¿Cree usted que su deber para con Dios está en primer lugar antes que su deber para con el gobierno, si llegan a estar ambas cosas e conflicto?

3. ¿Trata usted de preguntarse "¿Qué haría Jesús" más a menudo cuando toma alguna decisión?

4. ¿Es usted de los que creen que la religión debe mantenerse separada de la vida diaria?

5. ¿En realidad está usted tratando de devolver siempre bien por mal?


Lección 6

La naturaleza divina

En nuestra última lección tratamos sobre la aspiración de que nuestra vida sea una imitación de la vida de Cristo. En esta lección vamos a estudiar las cualidades, tanto de carácter como de disposición, que nos ayudan a conseguir este ideal. Toda la lección está basada en 2 Pedro 1.2-11.

1. La dádiva completa de Dios para los cristianos (ver. 3)

Dios nos ha proporcionado todo lo que necesitamos para que nuestra vida cristiana sea un éxito total. "Su divino poder nos ha dado todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad".

¿Qué es lo que nos ha dado para ayudarnos? Tenemos las Escrituras, que nos enseñan nuestros deberes (2 Timoteo 3.16,17). Los hermanos cristianos también son una ayuda (Gálatas 6.1-2). La adoración (con sus oraciones, himnos, comunión y enseñanza también es otra ayuda (Colosenses 3.16). el privilegio de orar en privado es siempre una preciosa ayuda para la vida cristiana (Romanos 8.26).

2. Nuestro ideal: La naturaleza divina (ver. 4)

Con el fin de darnos estímulo, Dios nos hace preciosas promesas. Algunas de ellas se encuentran en los siguientes textos: Juan 14.1-4; Romanos 8.28 y 2 Corintios 6.17,18.

Estas promesas son para animarnos a hacernos "partícipes de la naturaleza divina". Esto significa simple y llanamente que debemos llegar a ser como Dios o como Cristo. La palabra "naturaleza" está relacionada con el carácter, o sea lo que una persona es en realidad. La palabra "divina" demuestra que es precisamente a Dios a quien deseamos imitar.

Conforme nos vamos haciendo partícipes de la naturaleza divina, nuestra propia naturaleza va cambiando. Probablemente hayamos escuchado el siguiente dicho, "La naturaleza humana nunca cambia". Tal vez sea cierto, excepto en el caso de la persona que se convierte en cristiana. Gradualmente, su naturaleza va cambiando (Romanos 12.12). Es de la naturaleza humana tratar mal a los que nos tratan mal, y es parte de la naturaleza divina el retornar bien por mal. Es propio de la naturaleza humana el ser egoísta; es naturaleza divina el dar generosamente para otros, sin esperar nada en cambio. Todas estas cosas que parecen difíciles de lograr conforme se va adquiriendo la naturaleza divina.

3. Los pasos para llegar a la naturaleza divina (ver. 5-7)

El llegar a ser como Cristo no es algo que llegue milagrosamente y sin esfuerzo alguno. Debemos poner de nuestra parte "toda diligencia". Esto quiere decir, que hagamos todos los esfuerzos posibles. El punto de partida es la fe que alcanzamos cuando nos volvemos cristianos. Otras cosas vienen a ser "añadidas" a la fe.

Virtud: Esta palabra significa "firmeza, valor hombría". Es decir, que una persona no debe tener únicamente fe, sino que debe poseer valor para sostener aquello en lo que cree. Vemos un ejemplo de falta de valor en Pedro (Mateo 26.69-75; Marcos 8.38; 2 Timoteo 1.8; 1 Pedro 4.16).

Conocimiento: El conocimiento que tenemos cuando nos hacemos cristianos es vital, pero nos es necesario tener mucho más conocimiento para llegar a ser semejantes a Cristo. Debemos continuar aprendiendo. La mayoría de las iglesias tienen clases bíblicas cada semana, y todo cristiano debe aprovechar esas clases. Pablo es un ejemplo admirable: aún en su ancianidad, y sujeto a prisión, tenía una verdadera ansia de conocimiento (2 Timoteo 4.13).

Domingo de propio: Algunas veces se usa también la palabra "templanza". Esta expresión significa el dominio que de ejerce sobre uno mismo para hacer lo que es recto. Puede abarcar dos cosas: 1) Negarse a hacer ciertas cosas que son malas, como excederse en vinos, jugar o usar lenguaje profano; 2) Hacer ciertas cosas que son buenas, pueden llegar a ser malas, si se abusa de ellas. Es bueno descansar, pero si se descansa con exageración, se cae en el pecado de la pereza. Es bueno comer, pero si come en exceso, se cometa el pecado de glotonería.

Paciencia: Lo que esta palabra significa es el ser fiel a Dios aún bajo condiciones adversas. Job es un ejemplo de esto, y se cita en Santiago 5.11. Se puede leer acerca de él en Job 1.1-22; 2.1-10. Probablemente la mayoría de nosotros hubiéramos caído en la frustración si hubiésemos estado en el lugar de Job. Muchos de nosotros, en la actualidad, servimos a Dios solamente cuando no tenemos graves impedimentos.

Piedad: Esto parece que significa reverencia y respeto hacia Dios. Aquellos que maldicen y toman en vano el nombre del Señor están cometiendo terrible falta de respeto para él. Los que acostumbran estar hablando o distrayéndose en los servicios de adoración, también están faltándole al respeto debido a Dios.

Afecto fraternal: Esto significa simplemente el interés por nuestros hermanos cristianos y nuestro deseo de ayudarlos (1 Corintios 12.26; Efesios 4.31,32). El amor de unos para con otros era algo muy firme en los tiempos bíblicos (Hechos 4.34,35). Muchas de las dificultades entre las iglesias hoy en día se originan por la falta de afecto fraternal, o sea que los cristianos no saben amarse unos a los otros.

Caridad: Esto significa lo mismo que lo explicado en el párrafo anterior, sólo que se extiende no sólo a los hermanos cristianos, sino a todos los humanos (Gálatas 6.10). El amar a los semejantes significa hacer todo en bien de ellos, en todos los tratos que se tengan con todos los hombres.

4. El resultado de este crecimiento (ver. 8.11)

Todos nosotros deseamos estar "seguros" de que alcanzaremos el cielo. Esto ocurrirá al desarrollamos estas cualidades, o sea si alcanzamos nuestro crecimiento como cristianos.

El desarrollar estas cualidades nos librará de pecar. "Si hacéis todas estas cosas, nunca caeréis". En esta forma, vemos que aún cuando es posible que el cristiano caiga en pecado, no es necesario que lo haga.

"Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno". En estas palabras se describe nuestra entrada al cielo, y se hace la comparación del regreso de un gran héroe que viene de un país lejano. Es posible que se haga un gran desfile en su honor. Una alegre bienvenida donde miles de personas lo aclaman. Esta es una "entrada amplia y generosa" y es esta manera debe ser nuestra entrada en el cielo. Realmente consideramos que cualquier esfuerzo vale la pena de hacerse para obtener tal resultado. Este es el resultado de hacernos "partícipes de la naturaleza divina" (Apocalipsis 21.1-6; 22.1-5).

Testimonio personal

1. ¿Se siente usted alguna vez avergonzado de ser cristiano?

2. ¿Cuáles de las virtudes estudiadas en esta lección cree usted haber desarrollado más?

3. ¿Cuáles de ellas siente usted que debe tratar de aumentar?

4. ¿Siente usted que está adquiriendo conocimiento como cristiano?

5. ¿Alguna vez se siente desalentado en sus esfuerzos para vivir la vida cristiana?


 Lección 7

La iglesia y usted

 

I. ¿Qué es la iglesia?

La iglesia está compuesta de todos aquellos que han sido salvados. Dios controla a la membresía de la iglesia y añade a ella a los que han sido salvos (Hechos 2.47; Efesios 5.23). Algunas veces se le da a la iglesia el nombre de "familia de Dios" (1 Timoteo 3.15).

La palabra "iglesia" tiene relación con los salvados en dos aspectos: 1) Los salvados en todo el mundo; 2) Los salvados en un determinado lugar. Encontramos ejemplos del primer significado en los siguientes textos: Mateo 16.18; Efesios 5.23; Colosenses 1.18. Los siguientes pasajes dan ejemplos sobre el segundo significado: 1 Corintios 1.2; Apocalipsis 1.11. Por todo esto puede verse que la iglesia no es una determinada denominación, ni la combinación de varias denominaciones.

La iglesia universal nunca tiene reuniones; tampoco tiene oficiales, excepto el Señor Jesucristo. Sin embargo, la mayoría de los cristianos pueden pertenecer a una congregación local, y en esta forma pueden determinarse sus responsabilidades dentro de ella.

II. Responsabilidades dentro de la iglesia local

1. Todo cristiano debe estar identificado con una iglesia local. Cuando Pablo regresó a Jerusalén viniendo de Damasco después de su conversión, se identificó a sí mismo con la iglesia en ese lugar (Hechos 9.26,28). Generalmente hablando, todo cristiano debe estar identificado con la iglesia fiel que más cerca quede del lugar donde él está. En esta forma, su influencia en la comunidad puede alcanzar su máxima utilidad. Además, es difícil que los ancianos de una congregación puedan vigilar a los que no viven en la comunidad donde está ubicada físicamente la iglesia. Cuando se va de un lugar a otro, el cristiano no debe abandonar su membresía, sino buscar la iglesia que le corresponda en el nuevo lugar de su residencia. Los cristianos son responsables ante Dios, estén en el lugar donde estén. Nuestra membresía va con nosotros adonde los lleven nuestras responsabilidades. Debemos identificarnos, en estos casos, con la iglesia que sea fiel y que exista en el lugar adonde vayamos.

2. Se debe colaborar con los dirigentes. En todo iglesia bien organizada, debe haber ancianos para vigilar la obra. En la Biblia, los términos: anciano, pastor, obispo, supervisor, son todos aplicados al mismo servicio. La palabra "anciano" es la que más frecuentemente se usa. Encontramos que estos términos se usan, indistintamente, en los siguientes textos: Hechos 20.17,18; Tito 1.5-7; Efesios 4.11.

Todo cristiano debe conocer a los ancianos de su iglesia (1 Tesalonicenses 5.12). Los debe respetar: 1 Tesalonicenses 5.13; 1 Timoteo 5.17. Se les debe obedecer cuando amonesten bíblicamente (Hebreos 13.17). No se debe hablar de ellos en forma despreocupada o irrespetuosa (1 Timoteo 5.1,19).

En la mayoría de las iglesias hay también otros obreros designados por los ancianos para trabajar bajo su guía. Los diáconos trabajan especialmente en las obras de caridad de la iglesia (1 Timoteo 3.13). Puede haber evangelistas que dediquen su tiempo a la predicación (2 Timoteo 4.5). Hay también diversas clases de maestros (Efesios 4.11; Hechos 13.1). Todo cristiano encontrará oportunidad de colaborar con todos estos obreros.

Los ancianos serán los consejeros espirituales. Son cristianos experimentados y conocedores que tienen encomendado "vigilar nuestras almas". Se puede tener confianza para consultar con ellos todos los problemas espirituales.

3. Debe contribuirse económicamente con regularidad para la obra de la iglesia. Ya se ha estudiado sobre esto en otra lección. No debe servirnos de muestra lo que otros den para la obra. Muy a menudo la parte más pesada de la obra de la iglesia es llevada adelante mediante los sacrificios de la minoría. Ninguno de nosotros recibirá bendición por una obra en la que no haya participado (2 Corintios 8.13,14).

4. Cada quien debe hacer su parte en la obra de la iglesia. No podemos pagar para que se haga nuestra parte de la obra dentro de la iglesia. No recibimos ningún crédito por el trabajo que otros hagan. Esto se explica claramente en Mateo 25.14-30. En la parábola de los talentos, cada quien fue juzgado por lo que había hecho personalmente. No se puede decir que se trataba de una tarea de grupo, sino de la obra individual.

5. Debe ayudarse a mantener la unidad de la iglesia. Esa unidad no es algo accidental. Hay aquí algunos ejemplos de lo que se puede hacer. Ser pacificador cuando haya diferencias entre los hermanos (Mateo 5.9). No debe el cristiano entrometerse en los asuntos particulares de los demás (1 Tesalonicenses 4.13; 2 Tesalonicenses 3.11-22). Evitar murmuraciones (1 Timoteo 5.13). Evitar discusión de asuntos sin importancia (2 Timoteo 2.23; 1 Timoteo 6.3,4). Esto también quiere decir no discutir asuntos sobre los cuales no haya una clara revelación o que no sean de importancia. Evitar parcialidades (1 Timoteo 5.21). Esto quiere decir que todo cristiano debe conocer bien a todos los miembros de su iglesia y tratarlos a todos en igual forma, hasta donde sea posible.

6. Debe vivirse una vida que represente a la iglesia. Estudiar 1 Timoteo 4.12 y Tito 2.7,8. Los enemigos de la iglesia se deleitan si encontrar a algunos cristianos que no llevan una vida recta, y en usarlo como disculpa para atacar a la iglesia. Hay que evitar que los que enseñan el evangelio sean colocados en la posición embarazosa de tener que ofrecer disculpas por los que se hacer llamar cristianos sin vivir vidas rectas. Ninguno de nosotros es perfecto, pero todos debemos esforzarnos para ser un ejemplo viviente de lo que es un cristiano. El pecado de David ocasionó vergüenza a Israel (2 Samuel 12.13,14).

7. Debe a ayudarse a que la iglesia complazca a Dios en todas las cosas. Hay que revisar todo lo que dice la Biblia sobre estas cosas e insistir en que sólo se dé enseñanza apegada a las Escrituras (2 Juan 9.11). Animar a los otros hermanos a que trabajen más por el Señor y a que sean fieles (Hebreos 10.24). Cuando se sepa que hay alguna buena obra por hacer, llévese a la atención de los ancianos y de los demás hermanos. Debe vigilarse con todo celo que la iglesia se mantenga pura y a salvo de personas pecadoras y malvadas. Dios nos indica qué es lo que hay que hacer con éstos, y sabemos que se disgusta si no se siguen sus indicaciones sobre el particular (2 Tesalonicenses 3.6,14; 1 Corintios 5.1-11). Siempre que sea necesario y oportuno amonéstese a los hermanos que estén siendo infieles.

Testimonio Personal

1. ¿Hay ancianos en su iglesia? ¿Los conoce usted?

2. ¿Está usted contribuyendo económicamente con toda liberalidad para la obra de su iglesia?

3. ¿Está usted haciendo la parte de la obra de la iglesia que le corresponde?

4. ¿Cree usted que su vida es un buen ejemplo de lo que debe ser una vida cristiana?

5. ¿Está usted animando a los otros hermanos a que trabajen más por el Señor?


Lección 8

Venciendo al pecado

Para que podamos llegar al cielo debemos obtener el perdón, no solamente por pecados pasados sino también para mantenernos libres de pecado (Apocalipsis 2.10). Satanás hará todo lo posible para hacernos pecar (1 Pedro 5.8). Sin embargo, tenemos la ayuda de Dios, y Dios vence el poder de Satanás, según se explica en 1 Corintios 10.13. La ayuda de Dios es para los que se resisten hasta el límite de sus fuerzas. Esta lección trata de cómo podemos obtener ayuda para vencer al pecado.

I. Como crece el pecado

Para encontrar la curación de una enfermedad, los médicos deben saber primero en que forma se desarrolla la enfermedad: cómo entró al cuerpo, qué parte del mismo afecta y en qué forma lo hace. Cuando tales cosas son conocidas, es posible desarrollar un plan para atacar a la enfermedad.

Santiago 1.12-15 describe la forma en que el pecado se desarrolla en el hombre. Primero estudiaremos este desarrollo, y luego veremos qué es lo que puede ayudarnos a vencer el pecado. Hay que leer este pasaje con todo cuidado.

Primera etapa: Tentación (ver. 14). Antes de que se cometa el pecado, ha existido la tentación. Esta incluye dos cosas: 1) el deseo vehemente o codicia de algo; 2) la seducción, que es la oportunidad y el estímulo para satisfacer el deseo. Así, se puede poner en una sencilla fórmula, como sigue:

Tentación = Deseo + Oportunidad

He aquí una sencilla ilustración: Un niño siente la tentación de robar algunos panecillos, cuando los desea y tiene oportunidad de tomarlos. La tentación será muy fuerte si de veras tiene un gran deseo de los panecillos, y si se la facilita apoderarse de ellos.

Por supuesto que comprendemos bien que el ser tentado, no es pecaminoso. Jesús mismo fue tentado por Satanás, pero no pecó (Hebreos 4.15).

Segunda etapa: Pecado (ver. 15). "Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado". Esto significa sencillamente que una tentación se convierte en pecado cuando se actúa, cediendo a ella. Vimos que la tentación era deseo y oportunidad. El pecado abarca estas dos cosas, agregando a ellas la acción. Se expresa la fórmula así:

Pecado = Tentación + Acción

Tercera etapa: Castigo final (ver. 15). "El pecado, siendo consumado, da a luz la muerte". Esta muerte que se menciona aquí, es descrita en Apocalipsis 20.12-15. El pecado es "completo", cuando el pecador se niega a arrepentirse de él. En una fórmula, esto se indica así:

Castigo eterno es el resultado del pecado sin arrepentimiento.

II. Como vencer al pecado

En la primera parte de la lección vimos las tres etapas del desarrollo completo del pecado. Por lo tanto, al poner estas fórmulas juntas, vemos lo siguiente:

Deseo + Oportunidad + Acción + Falta de arrepentimiento = Castigo

El pecado y Satanás habrán vencido, si usted recibe este castigo final. Pero usted habrá vencido se evita este castigo y alcanza el cielo. Podemos vencer al pecado deteniendo su desarrollo en cualquiera de estas etapas, que son las que llevan al castigo final. Veamos como podemos hacerlo.

1. Deseo: Debemos aprender a controlar nuestros deseos.

Es parte del crecimiento del cristiano cambiar gradualmente sus deseos. Leer los siguientes textos: Romanos 12.2; Gálatas 5.24 y Colosenses 3.2. Cualquier persona podrá preguntarse: ¿Cómo puede hacerse esto? El estudio de la Biblia ayudará a toda persona a sentir el deseo de hacer las cosas buenas, especialmente cuando se habla de las recompensas que Dios da a los justos, y el castigo a los pecadores. Mientras más se ame a Dios, más deseará la persona agradarlo, y más deseará hacer todo lo que Él quiere que hagamos. Pensando sobre las bendiciones de Dios, la persona se fortalecerá y esto le ayudará a amarlo. También se encontrará que al vivir la vida cristiana, se deseará más y más obrar rectamente.

Gradualmente, se verá que se tiene menos tendencia a sentir las tentaciones de mentir, usar lenguaje profano, tomar bebidas embriagantes y otros pecados; simple y sencillamente porque ya no se desea hacer esto.

2. Oportunidad: debemos poner un límite a las oportunidades para pecar.

Es un gran error el meterse en situaciones donde habrá tentaciones muy fuertes y oportunidades para pecar, especialmente cuando aún no controlamos debidamente nuestros deseos (1 Corintios 15.33). Aquí vemos la importancia que tiene el saber escoger nuestras compañías en forma prudente, para evitar el pecado. Las malas compañías nos inducen pecar. Estudiar también el Salmo 101.6,7. La persona con quien se contrae matrimonio tendrá mucha influencia ya sea para ayudar a pecar, o para evitar el caer en el pecado (Deuteronomio 7.1-4; 1 Reyes 11.1-9). Los lugares de diversión también pueden tener influencia en nuestra posibilidad de evitar el pecado o caer en el (Salmo 101.3).

3. Acción: Debemos desarrollar el control sobre nuestro cuerpo y mente, para no ceder a la tentación.

Jamás nos será posible evitar por completo todos los deseos y las oportunidades para pecar, y por este motivo debemos aprender a controlar nuestras acciones. Esto es sencillamente "el control de uno mismo" (Proverbios 16.32). Jesús tenía un perfecto control de sí mismo (1 Pedro 2.21-23). La palabra "templanza" se usa muy a menudo en la Biblia para designar esto (1 Corintios 9.25 y Gálatas 5.23). Este control sobre uno mismo se necesita especialmente cuando la vida cristiana no goza de las simpatías de toda la gente, y el cristiano es ridiculizado porque no hace todo lo que la demás gente hace (Lucas 6.22,23).

4. Impenitencia: Debemos arrepentirnos de los pecados cuando los hayamos cometido.

Al tratar de controlar nuestros deseos, las oportunidades y las acciones, podemos muchas veces cometer pecado. Sólo hay entonces una cosa que nos permite vencer al pecado. Esta es el arrepentimiento, porque Dios comprende que somos débiles y nos ha dado una forma para ser perdonados de cualquier pecado cometido. Cuando nos hacemos cristianos, todos nuestros pecados pasados son perdonados, especialmente al ser bautizados. Ahora que ya somos cristianos, el plan de Dios para con nosotros es diferente.

El arrepentimiento, la confesión y oración son los requisitos que Dios tiene fijados. Estudiar Hechos 8.22 y 1 Juan 1.9. Cuando el pecado ha sido público y notorio, entonces se convierte en una ofensa contra Dios y contra la iglesia. Entonces hay que hacer confesión ante la iglesia (Santiago 5.16). Dios está dispuesto a perdonar los pecados cuantas veces nos arrepintamos y estemos dispuestos a confesarlos. Sin embargo, no nos perdonará si continuamos practicando el pecado deliberadamente, sin arrepentirnos de ello.

Testimonio personal

1. ¿Vive usted o trabaja con personas que le hacen difícil vivir la vida cristiana?

2. ¿Cree usted que se va sintiendo más y más fuerte para evitar el pecado y vencer la tentación?

3. ¿Pide usted diariamente a Dios que perdone sus pecados?

4. ¿Desea usted con toda sinceridad complacer a Dios por encima de todas las demás cosas?


Lección 9

Estableciendo diferencia entre lo bueno y lo malo

En Hebreos 5.13,14 se describe a los cristianos en dos etapas de su desarrollo o crecimiento, en niños y en adultos. Estos últimos "tienen sus sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y el mal". Esto plantea un problema a los cristianos sinceros: En qué forma discernir lo que es bueno y lo que es malo. Nadie pude saber la respuesta a este dilema "automáticamente". No hay persona en la tierra que pueda hacer esta elección por usted o por mí. Es la voluntad de Dios la que resuelve en este asunto. Esta lección nos ayudará a estar preparados a comprender la voluntad de Dios.

1. La Biblia dice claramente que algunas cosas son malas

Para lo que se menciona en la Biblia, el problema está resuelto. Pero no todos los pecados están enumerados en la Biblia, pues si así fuera, la lista no terminaría nunca. Hay listas de pecados específicos en Efesios 5.3-6; Gálatas 5.19-21 y 1 Corintios 6.9-10. (Siempre que se encuentre con palabras poco conocidas, es conveniente usar el diccionario). Como se podrá ver, hay algunos nombres de pecados que se repiten; también se trata generalmente de pecados que son reconocidos por todos como perjudiciales.

2. Los hechos semejantes a esos también son pecados

Léase nuevamente Gálatas 5.19-21. Lo último que dice es: "cosas semejantes a estas". Así, pues cuando tengamos duda acerca de algo, podemos ver si está en la lista, o si se parece a alguna de las que figuran en ella. Además, en Gálatas 5.22,23 se encuentra una lista de actos buenos; y escribiendo ambas listas en forma paralela e una hoja de papel será fácil apreciar si algún acto del que se duda se acerca más a lo que la lista condena, a lo que aprueba o viceversa. Por ejemplo, la Biblia no condena específicamente los juegos de azar, sin embargo es fácil comprender que puede agregare este acto a los comprendidos en las palabras "cosas semejantes".

3. Todo acto que moleste a la conciencia es malo

Esto se nos enseña en Romanos 14.23. "Lo que no proviene de fe" tiene relación con la conciencia (Hechos 24.16). Aun cuando la conciencia no es una guía perfecta, no debe irse contra ella. La conciencia es la parte de nosotros mismos, la cual nos indica si hemos hecho algo contrario a lo que se nos ha enseñado que es bueno. Podemos fácilmente ver que la forma en que la conciencia actúa depende de la forma en que se nos haya educado. Lo importante es recordar que si abusamos de nuestra conciencia, ésta no podrá ayudarnos ya a discernir lo bueno de lo malo y a obrar en común acuerdo. Dios describe esta mala condición como "tener la conciencia calcinada como con un hierro ardiente". En la misma forma en que los nervios muertos ya no siente, así la conciencia de la que se ha abusado dejará de avisarnos cuando hemos procedido mal (1 Timoteo 4.2).

4. El consejo de otros cristianos puede ayudarnos

Hebreos 5.14 dice que los cristianos "adultos" pueden discernir mejor lo bueno de lo malo. La experiencia enseña lecciones que no pueden ser aprendidas en ninguna otra forma. Es por esto que es necesaria la ayuda de otros cristianos en este asunto. En 1 Reyes 12.6-20 se narra la historia de un rey joven, la cual enseña en forma magnífica el valor del consejo de personas de mayor edad y con experiencia de la vida. Los ancianos, maestros y predicadores son algunas de las personas con quienes podemos consultar nuestros problemas. Tito 2.3,4 enseña que las mujeres de edad deben enseñar a las jóvenes.

5. Estudiar el efecto de algunos actos en otras personas

Más que ninguna ora persona, el cristiano debe tener siempre presente la influencia de su ejemplo en otras personas. Debemos pensar en nuestra influencia sobre los que no son cristianos. No es posible convertir totalmente a nadie, únicamente comprobándole cuál es la doctrina buena. La forma de vida de los cristianos tiene una influencia decisiva para la conversión de los que no lo son (1 Timoteo 4.12).

También es de considerarse la influencia que podamos ejercer sobre los cristianos. Cualquier acto que pueda ocasionar que un cristiano peque o se desaliente es malo (1 Corintios 8.8-13).

6. Estudio del efecto de algunos actos en uno mismo

Todos tenemos dos partes en nuestro ser: la física (el cuerpo) y la espiritual (la mente y el alma). Debemos considerar el efecto de determinados actos sobre ambas partes.

Estudie 1 Corintios 6.13-20. Este pasaje nos muestra que nuestro cuerpo e "para la gloria de Dios", y además, que es "el templo del Espíritu Santo". Debemos glorificar a Dios en nuestros cuerpos. Esto significa que debemos cuidar de nuestro cuerpo. Lucas 2.52 indica que Jesús también cuidó de su cuerpo físico.

Sin embargo, de mayor importancia aún, es el efecto de los actos malos en nuestro espíritu. Hay algunos de ellos que hacen que la persona se preocupe menos de adorar a Dios, de leer la Biblia y de llevar una vida cristiana (Salmo 101.3). Algunos actos que no son malos en sí, pueden absorber el tiempo del cristiano, restándolo al que puede dedicarse a la adoración, la lectura de la Biblia y a la vida cristiana en general. Estas cosas son malas cuando llegan a tal extremo (Mateo 6.33).

7. ¿Le ocasiona algún acto al desperdicio de tiempo o dinero?

Los cristianos deben considerarse como "mayordomos" de su tiempo, dinero y todo lo que Dios les ha concedido. Vea usted la palabra "mayordomo" en un diccionario. Se nos pide usar lo que Dios nos ha dado para poder estar preparados a dar buena cuenta a Dios (Mateo 5.14-30). Efesios 5.15,16 enfatiza el uso que debemos dar a nuestro tiempo. Muchos de nosotros desperdiciamos el tiempo que debería bastar para leer la Biblia completa durante un año. Quizás una nación pagana podría ser evangelizada con el dinero que nosotros desperdiciamos.

El descanso y la distracción no son en forma alguna desperdicio de tiempo y dinero, puesto que preparan nuestro cuerpo y mente para hacer mejor nuestro trabajo. Jesús descansó. También fue invitado a la fiesta de una boda.

8. Hagamos la pregunta: ¿Haría Jesús esto?

Cuando llegamos a conocer bien una persona, podemos imaginarnos lo que le gusta y lo que le disgusta. Así ocurre con Jesús. Mientras más conozcamos su vida y enseñanzas, mejor podemos discernir lo que es bueno o malo, haciéndonos la pregunta: "¿Haría Jesús esto?" Si siente usted en lo profundo de su corazón que él no lo haría, probablemente se trata de algo malo.

Con gran probabilidad usted puede recordar a alguien, tal como un maestro o maestra, su madre o su padre cuando usted era pequeño, que le lanzaba una mirada de reproche cuando estaba haciendo algo indebido. Será de mucha ayuda para usted recordar siempre que Jesús está mirándonos. Nos ve con intenso interés (Salmo 139.1-4). Cuando escribió a varias iglesias, Jesús les dijo: "Conozco tus obras". Leer Apocalipsis 2.2, 9,13,19. El recordar siempre esto, nos ayudará ciertamente a discernir lo bueno de lo malo.

Testimonio personal

1. ¿Conoce usted algún cristiano "adulto" en quien sienta usted confianza para pedirle consejo?

2. ¿Está usted convencido de que siempre reflexiona en el efecto que su conducta puede tener sobre otras personas?

3. ¿Está usted verdaderamente haciendo lo posible por tener una buena conciencia?

4. Cuando tenga usted duda acerca de algún acto, está dispuesto a preguntarse y responderse sinceramente la pregunta: ¿Haría Jesús esto?


 Lección 10

Continuando el crecimiento

Los "niños" en Cristo deben seguir creciendo en la misma forma en que lo hacen los niños en el hogar. El crecimiento es necesario en todas las cosas de la vida: en la ciencia, en los negocios, en la industria, todos se esfuerzan por avanzar o crecer. Los siguientes textos enfatizan el crecimiento cristiano: Efesios 2.19-21; 4.14.15; 1 Pedro 2.2; 2 Pedro 3.18; 2 Tesalonicenses 1.3.

El crecimiento en sí mismo no es suficiente. Debe ser un crecimiento bien equilibrado y completo en todo sentido. El cristiano, por tanto, debe crecer en celo, en capacidad para enseñar, en fe, en carácter semejante al de Cristo, en buenas obras. Tampoco debe estar lleno de conocimientos teóricos, mientras que en la práctica sigue siendo diferente a Cristo.

Esta lección nos enseñará a crecer en la vida cristiana.

I. Impedimentos para crecer

1. Falta de esfuerzo. El crecimiento del cristiano no es automático. Puede permanecer siendo "niño" durante muchos años (Hebreos 5.13; 1 Corintios 3.1,2). La crecimiento implica esfuerzo, y hay muchos que escogen el camino de la pereza y la pasividad.

2. Desaliento. Algunos principian bien, pero luego se desaniman y abandonan todo. Esto puede deberse a dificultades en la iglesia, a dificultades personales, a falta de estímulo, a falta de enseñanza o conocimiento (esto hace que el estudio de la Biblia resulte muy dificultoso). Pocos de nosotros podremos tener los motivos de desaliento que tuvo Pablo (2 Corintios 11.24-28; Filipenses 1.15-20). Frecuentemente el desaliento viene a consecuencia de un sentimiento de inutilidad. Para curar esto léase 1 Corintios 15.58.

3. El atrofia. Hay una ley que enseña que todo órgano que no se usa se atrofia. Por ejemplo, si un cuchillo se deja sin usar y mojado, se llenará de herrumbre. Mateo 25.14-30 enseña en qué forma opera esta ley. Perdemos nuestras capacidades, conocimientos y oportunidades si dejamos de usarlos.

4 La ley de la interferencia. Las plantas, los árboles y las flores no alcanzan su debido desarrollo cuando se siembran muy juntos unos de otros. Los cristianos pueden, en forma semejante, dejar que otras cosas se aglomeren en su alma, impidiéndoles su crecimiento (Marcos 4.18,19). Un hombre de negocios puede ser absorbido de tal manera por sus propios negocios, que se olvida totalmente de los de Dios. Una mujer puede dedicarse tan ardientemente a las tareas de su hogar, que se olvida de Dios. Una persona joven puede sentirse tan ocupada con los estudios que abandona la oración, la lectura de la Biblia y las buenas obras. Esto es muy fácil. Leer lo que pasó en el relato de 1 Reyes 20.3,40.

Algunas sugerencias para el progreso en el crecimiento

1. Ser activo en la obra de su iglesia.

Es esencial que todo cristiano principie de inmediato a trabajar en la obra de su iglesia. Hay trabajo para todos, pero es un error tratar de hacer el trabajo para el que no está preparado (Salmo 84.10). Aquí se trata de un trabajo completamente sencillo, pero David se sintió feliz de hacerlo. No importa cuán pequeño parezca un trabajo, usted debe encontrar algo que hacer en su iglesia. Estas son algunas sugerencias:

Trate de convertir a alguna persona. Lea lo que hicieron dos discípulos de Jesús (Juan 1.4-46). Debemos ser ganadores de almas para Cristo (Mateo 4.19). Esto puede lograrse invitando a lo amigos a ir a las reuniones de la iglesia con usted, estudiando la Biblia con ellos en su hogar, repartiendo folletos sobre temas bíblicos o llevando a algún cristiano "adulto" con usted para evangelizar. Una de las experiencias más felices de la vida es la de saber que se es directamente el causante de que alguna persona se haya convertido.

Ofrezca sus servicios a los ancianos de su iglesia. Estos hermanos se darán cuenta de sus capacidades. Muchas veces tienen trabajo que debe hacerse, pero no se animan a invitar a las personas para que lo hagan, porque no saben si están dispuestas a hacerlo. Los hombres tienen distintas tareas que desempeñar en la iglesia de las que le tocan a las mujeres, pero hay trabajo para todos. Lo importante es tener el espíritu de Isaías, como vemos en Isaías 6.8.

Busque usted mismo algún trabajo que deba hacerse. El empleado ideal es aquel que busca trabajo que hay que hacer, sin necesidad que nadie se lo señale, paso a paso. La mayoría de nosotros somos muy buenos para critica a los demás. Esta tendencia puede ser bien aprovechada en la siguiente forma: Cuando algo que se hace en la iglesia no le parece bien hecho, trate de hacerlo usted mismo. Los errores de los demás pueden ser nuestra oportunidad. Nuestra capacidad de crítica puede ser una forma que use Dios para indicarnos el trabajo que podemos hacer.

II. Buscar y seguir un programa de estudio con regularidad.

Hemos seguido un programa sobre el estudio de la Biblia. El estudio nos proporcionará el alimento espiritual que necesitamos para nuestro crecimiento como cristianos. Ahora debe usted buscar un programa regular para estudiar la Biblia y otros estudios relacionados con éste. Hay muchos libros sobre temas bíblicos que pueden servirle de ayuda. También es bueno leer periódicos evangélicos. La persona que le ha dado este curso puede orientarlo en ese asunto. Pablo nunca dejó de estudiar, aun siendo anciano y estando en prisión (2 Timoteo 4.13). El eunuco etíope aun cuando no era cristiano y no podía entender mucho de lo que leía, puede avergonzarnos con su empeño para tratar de estudiar la Biblia (Hechos 8.27-31).

III. Ejercer un continuo examen de sí mismo

Hay niños que marcan su estatura pintando una rayita en la pared cada año, para ver lo que han crecido durante el mismo. Luego, miden con un metro no estatura. El examen de sí mismo es indispensable. Los negocios hacen su inventario periódicamente. Las escuelas efectúan exámenes también periódicamente. Si no hacemos esto, nunca podremos conocer nuestra condición real. Entonces, nos podrá suceder lo que le sucedió a la iglesia de Laodicea (Apocalipsis 3.17,18; 2 Corintios 13.4). Algún día todos seremos examinados por Cristo. Y, naturalmente, no desearemos que se nos diga lo que el gran rey oyó en el relato de Daniel 5.27.

A continuación hay una lista de las cosas que cada cristiano debe preguntarse a sí mismo tan a menudo como sea posible:

¿Tengo un conocimiento mayor de la Biblia del que tenía yo hace un año?

¿Tengo tanto interés ahora en la iglesia como cuando fui bautizado?

¿He ayudado a alguien a convertirse a Cristo?

¿Me estoy gozando en llevar una vida verdaderamente cristiana?

¿Han mejorado mi vida y mi carácter, y se han enmendado mis flaquezas para hacerme cada vez más semejante a Cristo?

¿Estoy siendo ejemplo para otros cristianos?

¿He abandonado alguna buena práctica que seguí anteriormente, como la oración, el estudio de la Biblia y la asistencia a los servicios de adoración?

El examen de sí mismo es difícil, pero el crecimiento es imposible sin el.

Testimonio personal

1. ¿Ha iniciado usted algún estudio bíblico con regularidad?

2. ¿Ha tratado de convertir a alguien?

3. ¿Desea usted sinceramente y se ha hecho el firme propósito de crecer en su vida cristiana?

4. ¿Cuál cree usted que sea el principal obstáculo para su crecimiento en la vida cristiana?

 

 

"Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad" (2 Timoteo 2.15).


Lawndale Iglesia de Cristo

P. O. Box 230346

Houston, Texas 77223 U.S.A.

Correos:

lawndalecoc@yahoo.com

Página web:

www.lawndalecoc.org

Copyright ©2013 La Voz Eterna

Reservados todos los derechos