¿CUÁNTO DEBEMOS DAR?
  

"El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre" (2 Corintios 9.6-7).

Hace ya algunos años escuché a un hombre desarrollar un tema en un seminario, el cual era: "¿Por qué ofrendamos?" Pasó al púlpito un poco disgustado (al menos así me pareció) y cambió el tema por otro titulado: "¿Por qué no ofrendamos?" No puedo recordar todos los detalles pero si puedo comprender las razones por las que tuvo que cambiar de tema.

¿Por qué es que en las iglesias de Cristo somos tan raquíticos en nuestras ofrendas? Tal vez necesitamos ver el problema con más profundidad, y en esta ocasión veremos algunas de las causas por esta deficiencia.

Una gran mayoría de predicadores han enfocado sus predicaciones al hecho que los miembros de la iglesia de Cristo no tienen que ofrendar mucho porque no estamos bajo la Ley antigua (que obligaba a dar el diezmo).

Los pasajes que siguen nos ilustran las tres épocas principales en la Biblia, y las diferentes maneras en que se ha ofrendado. En la era cristiana también se exige que demos.

Era Patriarcal: Se daban los diezmos según nos informa Génesis 14.18-20 y Hebreos 7.4.

Era Mosaica: También se daban los diezmos según Números 18.21-24 y Hebreos 7.5. Aunque esto era un mandamiento, pocas veces tenían voluntad de hacerlo (Nehemías 13.10; Malaquías 3.8-9).

Era Cristiana: ¿Dónde quedaron los diezmos? ¿Estamos obligados a dar más o menos que eso? En Lucas 6.38 se nos insta a que demos para que recibamos bendiciones en abundancia.

El texto de Lucas 6.38 sugiere una actitud de dar con liberalidad, prometiendo abundancia para el dador. Cuando dice "apretada", en ninguna manera indica que el apretado sea usted. Es apretada para que quepa más. Luego dice "rebosando" para enfatizar aun más la abundancia. Por el contrario 2 Corintios 9.6 advierte que "el que siembra escasamente, también segará escasamente".

Hay quienes arguyen que en el Nuevo Testamento no hay mucho énfasis en cuanto a la obligación de dar. Sin embargo, cuando Cristo habla en cuanto a los fariseos, los cuales daban el diezmo (Mateo 5.20), advierte: "Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos". ¿Estamos dando menos o más que los fariseos?

También tenemos varios ejemplos en el Nuevo Testamento. Jesucristo alabó a la viuda pobre que ofrendó "todo su sustento" (Lucas 21.1-4). ¿Cuánto dio ella? No fue un diez por ciento sino un cien por ciento. ¿Cuánto daban los primeros cristianos? Obsérvense los casos en Hechos 4.32-37. Los hermanos de Macedonia eran extremadamente pobres económicamente, sin embargo estuvieron dispuestos a dar inclusive "más allá de sus fuerzas" (2 Corintios 8.1-3). Pablo explica que ellos hicieron esto porque "se dieron primeramente al Señor" (2 Corintios 8.5).

¿No somos nosotros deudores? ¿No se nos ha dado mucho más inclusive que a los cristianos del pasado? Podemos empezar por reconocer que se nos ha dado a Cristo (Juan 3.16); se nos ha dado la vida eterna (Juan 3.36); el Espíritu Santo en nuestros corazones (Romanos 5.5); hemos recibido un reino inconmovible (Hebreos 12.28); somos hijos de Dios (Juan 1.12); contamos con bendiciones terrenales y celestiales (Marcos 10.28-30).

¿Cómo es que decimos que no estamos obligados a dar nada? ¿No acaso hemos recibido más que nadie más? ¿No somos tan deudores que aunque diéramos todo lo que tenemos no damos gran cosa porque ya lo debemos? Posiblemente nuestra actitud debe cambiar para hacer una buena proposición en nuestro corazón, la cual puede consistir a dar no sólo un diez por ciento de lo que ganamos, sino mucho más, según el Señor nos haya prosperado.

- Polo Trujillo

La Voz Eterna, Octubre 1981


 

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(Pasajes bíblicos tomados de la Biblia Reina-Valera Revisada ©1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Copyright renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.)
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