DEBEMOS SIEMPRE PENSAR EL BIEN

La esquina del hno. Hans Dedeerscheck

 

Jesús pregunta a los hombres: "¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?" (Mat. 9.4). Es una pregunta justificada. ¿Por qué piensan los seres humanos mal? Una respuesta a tal pregunta sería muy fácil de hacer: "no tienen interés".

También podríamos decir, ¿quién causa el mal pensar? El ambiente humano se ha dejado influir siempre por el mal. Es más fácil hacer el mal que el bien.

"El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas. Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras será justificado, y por tus palabras serás condenado" (Mat. 12.35-37). Suena como si Dios espera de nosotros que hagamos lo bueno.

El amor es algo que debemos edificar en nuestra vida. Como permitimos en nosotros el mal, también debemos hacer el bien. Dios ama lo bueno, y las almas humanas también aman que les tratan con amor. "El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor" (Romanos 13.10). "...sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley... amarás a tu prójimo como a ti mismo" (Romanos 13.8,9). El amor nos hace verdaderamente hijos de Dios. El amor se necesita en la familia, en el trabajo, en la escuela, en la calle; en cualquier lugar donde encontramos a nuestro prójimo.

Cuando se escucha la palabra de Dios y quitar trabaja con ella, y la estudia, y la pone por obra, viene el malo (Satán), y destruye todo (Mat. 13.19). Aprenda a amar la palabra de Dios.

"Tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, al judío primeramente y también el griego" (Rom. 2.9). "¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!" (Hebreos 10.26-39). Debemos aprovechar bien el tiempo para hacer el bien (Efesios 5.16).

Jesús decía: "De lo que el corazón está lleno, habla la lengua" (Mat. 12). "Mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados" (2 Tim. 3.13). Piense usted en estas pequeñas verdades del evangelio. Dios le bendiga ricamente.

- Hans J. Dederscheck

Viena, Austria