EL PROBLEMA DEL DOLOR Y EL SUFRIMIENTO 
  

Una de las cosas que han dejado perplejos a los pensadores por siglos es el problema del sufrimiento. ¿Por qué sufre la gente? Muchos han intentado tratar este problema con buscar una respuesta profunda e intelectual, y lo que han encontrado es que no saben qué es. El dolor y el sufrimiento han sido parte de la vida humana desde la caída de Adán y Eva en el jardín de Edén. Podemos darnos cuenta de su origen pero la respuesta al mismo permanece siendo un misterio. El propósito de este escrito no es llegar a una respuesta definitiva, sino un análisis, con la presentación de ciertas sugerencias, para confrontar el sufrimiento.

Cuando contemplamos el mundo, viendo toda la gloria en la cual Dios lo creó, también notamos la existencia del dolor que juega un papel dominante en la vida. El dolor y el sufrimiento son reales. Son constantes porque todos experimentan el dolor y el sufrimiento de alguna forma en alguna etapa de la vida. El dolor y el sufrimiento pueden surgir de cualquier parte, en cualquier tiempo. El dolor y el sufrimiento no tienen preferencia por una u otra persona. La palabra de Dios revela la existencia del sufrimiento en el hombre. "Pero como las chispas se levantan para volar por el aire, así el hombre nace para la aflicción" (Job 5.7). Sin embargo el dolor y el sufrimiento no se manifiestan de igual manera en todas las personas. Esto es un misterio.

La pregunta que se hace es: "¿Quién es responsable?" Algunos personajes del Antiguo Testamento creían que el dolor y el sufrimiento eran un resultado directo del pecado. Los amigos de Job utilizaron esta asunción como base de sus argumentos. Hay quienes han llegado a pensar que ya no tenemos sanidad divina porque somos muy débiles en la fe; porque somos indignos de recibir el poder de Dios.

Pero un estudio cuidadoso de las Escrituras revela que Dios ni envía el sufrimiento ni tampoco lo detiene. En algunos casos lo permite: "Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano: solamente no pongas tu mano sobre él" (Job 1.12). "En aquel mismo tiempo el rey Herodes echó mano de algunos de la iglesia para maltratarles. Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan. Y viendo que esto había agradado a los judíos, procedió a prender también a Pedro" (Hechos 12.1-3). Dios permitió que ocurrieran estas cosas, aunque él tenía poder para impedirlas.

Hay dos cosas que pueden ser tomadas en cuenta en relación al problema que estamos tratando. Antes que nada, se ha sugerido que el Señor permite que el dolor y el sufrimiento aflijan a las personas, no importa qué relación tengan con él. Porque si Dios lo impidiera, entonces en efecto él estaría en contra de nuestro libre albedrío. Cuando Dios organizó el universo físico, puso en movimiento ciertas leyes naturales, leyes que aplican a todos los seres. Un ejemplo de esto es la ley de la gravedad. Si usted va a tirarse de una ventana del tercer piso, se supone que llegará al suelo con gran impacto. Dios no va a cambiar las leyes naturales; tampoco va a cambiar la libertad del hombre en hacer su propia decisión (en este caso de suicidarse).

En segundo lugar, la muerte acompañada del dolor y el sufrimiento es una anticipación a la victoria que los cristianos tendrán cuando Cristo vuelva. Nuestros cuerpos son de la primera creación, y por fin tendrán que perecer y volver al polvo del cual fueron tomados. El dolor y el sufrimiento pueden ser sencillamente una señal que nos hace recordar que tenemos una naturaleza física mortal. Pablo anima a los corintios, quienes tenían problemas de este tipo: "Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción... entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria" (1 Corintios 15.53-54).

Ahora que la realidad del dolor y el sufrimiento ha sido aceptada, pongamos atención a otra pregunta inquietante: "¿Cuál es el propósito del dolor y el sufrimiento?" Según Romanos 8.28, ¿cómo puede ser este problema algo que se convierta en el bien de los cristianos?

Antes que nada pongamos algo en claro: no todas las cosas son buenas. La Biblia enseña estrictamente que hay dos fuerzas en el mundo, el bien y el mal. La práctica del mal nunca ha sido aprobada por Dios. Por lo tanto, aquellos que según Romanos 8.28 creen que todo lo que les ocurre es bueno, han errado en distinguir entre las dos naturalezas opuestas del bien y el mal. Dios, en toda su omnipotencia, no cambia algo que es malo a algo que es bueno.

Además, hay que enfatizar que Romanos 8.28 dice: "todas las cosas... ayudan a bien" y no que "todas las cosas se convertirán en lo bueno". Muchos utilizan este pasaje para no ver una situación tal cual es objetivamente. Mi convicción firme es que cuando uno toma en consideración una mala situación y es reconocida por lo que es, la persona que así piensa va en camino a una recuperación total. Por ejemplo, suponga que usted pierde a un amigo íntimo en un accidente automovilístico causado por un conductor ebrio. Entonces usted cita Romanos 8.28 y usted erróneamente llega a la conclusión que tal accidente es en alguna manera algo bueno. (N.T.: Para aclarar un poco más este concepto, se puede hacer la siguiente pregunta: "¿Causa Dios la muerte para algo bueno? No, porque la pregunta está mal hecha. Dios no es causa del mal. El mal procede de otra fuente. Es importante reconocer esta diferencia para que se pueda solicitar la ayuda de Dios, que es bueno, para que en efecto "todas las cosas ayuden a bien".)

En este caso la realidad es negada y usted no está viendo al problema tal cual es: un trágico accidente causado por el pecado de un individuo. Una confusión entre el bien y el mal puede conducir a una falsa concepción de Dios. Uno puede asumir algo erróneo: "Si Dios es bueno, ¿cómo puede ser lo malo de la muerte de mi amigo algo de Dios? ¿Es malo Dios?" Por eso es que muchos pierden su fe en lo bueno de Dios, cuando les ocurre una tragedia.

Otro aspecto que contribuye a resolver esta cuestión es mencionado en el libro The Problem of Pain de C. S. Lewis. Este autor nos dice que quizá la percepción que nosotros tengamos de Dios no sea la percepción que Dios tiene del bien. Lo que nosotros veamos como bien o mal puede no ser lo mismo que Dios ve.

Por ejemplo veamos la vida de José. Los eventos de su vida todos parecían malos, y en efecto varios de esos lo eran. Sin embargo Dios utilizó esos eventos para producir un bien. "Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo" (Génesis 50.20). Esta fue la manera en que se dirigió a sus malos hermanos que lo habían vendido como esclavo años antes.

Es importante que nosotros asignemos un significado correcto al dolor y al sufrimiento. Al leer el libro Man´s Search for Meaning: An Introduction to Logotherapy de Víctor E. Franki, nos damos cuenta que aquellos que sufrieron duras torturas en los campos de concentración nazi pudieron aceptar mejor la humillación y el sufrimiento cuando llegaron a darse cuenta del significado de su situación. Aquellos que constantemente se quejaban de su horrible situación morían fácilmente, o si no, perdían la razón.

En darle un valor al dolor y al sufrimiento depende de la manera en que uno lo vea. Las Escrituras dicen que el dolor enseña la obediencia. "Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia" (Hebreos 5.8). Esto fue lo que el autor de Hebreos escribió acerca de Cristo. También enseña la humildad, como en el caso de la actitud de Job hacia Dios (Job 50.1-5). El dolor también le enseña a uno la paciencia. Pablo escribió: "Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia" (Romanos 5.3). También puede producir confianza en Dios. Hablando de las cosas que había sufrido en Asia, Pablo les cuenta a los corintios: "Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos" (2 Corintios 1.9). El Señor inclusive puede utilizar el dolor y el sufrimiento como medios de purificación. "En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego" (1 Pedro 1.6,7). Al considerar el problema del color y el sufrimiento desde este punto de vista, se puede ver que cuando uno es afligido, Dios puede utilizar esta aflicción como medio para fortalecer nuestra vida espiritual y producir así una fe que pueda pasar la prueba del fuego.

¿Qué es lo que usted puede hacer en cuanto al dolor y el sufrimiento? Aceptarlos como cosas reales y tratarlos de la mejor manera que se pueda. Puede haber dolor delante de usted cuando dé este paso, y esto también debe aceptarse. Mientras se hace esto hay que recordar que Jesucristo ha ido a preparar morada para nosotros (Juan 14.1-6) y que será un lugar donde "ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor..." (Apocalipsis 21.4). Otra cosa que se puede hacer es tratar de tener control sobre el dolor y el sufrimiento, tanto como se pueda. Jesucristo hizo esto mismo durante su ministerio terrenal. Nosotros podemos, de igual manera, utilizar los medios que nos ha dado para aliviarnos del sufrimiento, ya sea físico, mental o espiritual. Finalmente puedo decir que hay que confrontar el sufrimiento con valentía, fe y la firme convicción de que nada lo puede separar a uno del amor de Dios (Romanos 8.35-39). Ya sea que usted esté sobrecogido por algún dolor o por un sufrimiento, recuerde que usted tiene acceso al Señor que ha vivido como hombre, el cual puede identificarse con nuestro dolor (Hebreos 4.15,16). En obediencia a su voluntad, podemos acudir a él, ya que nos ha prometido que nunca nos dejará ni nos abandonará. Esta clase de fe no nos dará respuestas absolutas en cuanto a la profunda problemática del dolor y el sufrimiento, pero nos puede equipar con la fortaleza necesaria para soportar esos duros momentos. Pero la victoria será nuestra si permanecemos fieles al Señor.

- Paul D. Kearby

La Voz Eterna, Noviembre 1982

Índice de Estudios
(Pasajes bíblicos tomados de la Biblia Reina-Valera Revisada ©1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Copyright renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.)

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