¿SON BIBLICAS LAS ESCUELAS PARA PREDICADORES?
 

Varias escuelas para entrenar predicadores han sido establecidas por los hermanos de las iglesias de Cristo en los países latinoamericanos. Hay unos cuantos predicadores que enseñan que estas escuelas separadas de la iglesia no tienen autorización bíblica. Es interesante observar que los proponentes de esta teoría son aquéllos que han sido preparados en escuelas para predicadores o en universidades cristianas.

Esos hermanos que se oponen al concepto de la preparación formal en una escuela para predicadores con estudiantes de tiempo completo que reciben enseñanza de un profesorado selecto deben considerar que la palabra "escuela" tiene como uno de sus significados principales: "cualquier lugar o manera de aprender o disciplinarse". Los que se oponen a las escuelas de una manera u otra, instruyen a otros que quieren ser predicadores. Aunque digan que no tienen escuelas, ellos usan varios "lugares" y "maneras de aprender o disciplinarse", lo cual implica 1) instrucción de una persona a otra; 2) reunión en grupo o clases; 3) uso de materiales impresos para la preparación de sermones; 4) estudios doctrinales; y 5) guía en el estudio exegético de las Escrituras. Aquí tenemos el uso de estudios con individuos o con grupos; cursos por extensión y estudios en los hogares. Las escuelas a las que ellos se oponen en una forma, ellos practican en otra forma. La sustancia, la enseñanza y los objetivos son los mismos.

El argumento que dice que la Biblia no autoriza un programa formal en una escuela para predicadores tiene menos justificación que la idea que los servicios de adoración de la iglesia deben hacerse afuera y no dentro de un edificio. No existe mandamiento, ejemplo o sugerencia en todo el Nuevo Testamento de que tengamos que construir, rentar o usar un edificio para nuestras asambleas. Sin embargo usamos edificios para todas nuestras reuniones. Se afirma que su uso es inferido por el mandamiento de reunirnos. Yo estoy de acuerdo con esta deducción para justificar el uso de un local para las asambleas. El predicador es instruido a que se prepare para predicar más efectivamente. Esto no sólo implica el uso de un método sistemático de entrenamiento, sino que alude a los ejemplos bíblicos de escuelas que justifican la necesidad de una escuela de preparación para predicadores. Estas son labores nobles de la iglesia.

"Las maneras de aprender o disciplinarse" empleadas por los hermanos que se oponen a las escuelas para predicadores pueden ser medios efectivos de entrenamiento, siempre y cuando los maestros sean competentes y los materiales, tales como los cursos por extensión, sean bíblicos y bien escritos. Como la escuela formal para predicadores cuenta con una facultad especializada y un alumnado de tiempo completo es de esperarse que éstos aprendan con más efectividad en menos tiempo, ya que tienen menos distracciones en sus estudios. Por supuesto que se espera que una escuela formal cuente con un programa de estudios más completo y más complejo.

Pablo le dijo a Timoteo: "Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad" (2 Timoteo 2.15). El versículo 2 del mismo capítulo dice: "Lo que has oído de mí ante muchas testigos, esto encarga a otros hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros". Es obvio que Pablo enseño a Timoteo y a otros en grupo ("ante muchos testigos") y también encargó a Timoteo a que enseñara a otros. Alegar que Pablo no enseñó a Timoteo, Tito, Juan Marcos y otros en la forma de una escuela así como él enseñaba diariamente en la escuela de Tiranno sería una opinión humana sin base bíblica. La Biblia establece claramente en el versículo 2 que Pablo instruía a grupos. Hechos 19.1-2 no solamente dice que Pablo predicó por tres meses en la sinagoga de Efeso, sino que daba instrucciones diarias a los discípulos (estudiantes) en los salones de clase de la escuela de Tiranno. Esos estudios duraron doce meses. ¿Quién pudiera negar que los discípulos se hicieron maestros de la Palabra tomando en cuenta el hecho que "todos los que habitaban en Asia, judíos y griegos, oyeron la palabra del Señor Jesús" (versículo 10)? Es poco probable que fuera el populacho el que asistiera a estas clases. Es más probable que los que fueron instruidos más tarde salieron a enseñar a otros.

Cristo, Pablo y otros apóstoles enseñaron a los discípulos que ellos deberían predicar el Evangelio. Les enseñaron la doctrina que ellos debían proclamar, los métodos a usar y la actitud que debían tener. Hay evidencia bíblica abundante, que no sólo justifica, sino que demanda la existencia de programas especiales de entrenamiento para aquellos que tienen la vocación para predicar el Evangelio. Esto se hizo en la era apostólica bajo la dirección del Espíritu Santo. Este mismo Espíritu Santo autoriza hoy los programas que contribuyan al desarrollo de los líderes cristianos futuros; que enseñen verdades doctrinales y morales y que le den a estos hombres una comprensión de cómo enseñar y predicar el Evangelio con efectividad a todos los hombres en todas las situaciones de la vida.

La escuela para predicadores formal y otros "medios" (otras formas de enseñar) deben existir con dignidad y deben ser recibidas con honor dentro de las iglesias de Cristo. Estos esfuerzos merecen, no sólo el apoyo moral, sino también el apoyo financiero de las iglesias de Cristo de la América Latina. Nunca deben ser forzadas a depender exclusivamente de la iglesia de otra nación. La congregación local debe reclutar activamente a hombres de alta moral que manifiesten cualidades de líder y que tengan vocación para predicar. La congregación no sólo debe recomendar que estos varones vayan a una escuela de predicación sino que debe proveer todo o parte del costo de su preparación. Cuando termine su entrenamiento, deben haber iglesias listas para contribuir a su sostenimiento, de manera que ellos puedan ir asegurados a predicar el Evangelio. Este es un mandato de Dios.

Una congregación que pasa por alto su mandato de que envíe predicadores a predicar el Evangelio será responsable por las personas que se pierdan por no haber tenido una oportunidad de oír la palabra de Dios. Si rehusa ayudar a los que deben prepararse para ser predicadores, será responsable porque no haya quien predique las buenas nuevas de salvación. En todo caso las escuelas de entrenamiento son bíblicas y serán apoyadas por todos aquellos que aman la Biblia.

- Harris Lee Goodwin

La Voz Eterna, Junio 1980

Índice de Estudios
(Pasajes bíblicos tomados de la Biblia Reina-Valera Revisada ©1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Copyright renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.)

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