Advertencias contra la Literatura Esotérica
 

En el fin de siglo XX y el inicio del siglo XXI se ha observado en nuestro mundo occidental un giro en el pensamiento humano, y del énfasis que antes se daba al racionalismo y a lo científico se ha pasado a un interés marcado en el subjetivismo, las "ciencias ocultas", el misticismo oriental, y sorprendentemente la gente se ha interesado por lo que se denomina "ufología".

Es posible que la desesperación de la humanidad por encontrar respuestas a las grandes crisis del paso de un milenio a otro, respuestas que no se encuentran fácilmente aquí en el mundo, haga que se busquen soluciones en los supuestos extraterrestres que se comunican por diversos medios, cuyos mensajes pretenden dar esperanza de salvación al hombre.

Innumerables son los libros que han salido a luz, ofreciendo soluciones que vienen del más allá, de ángeles que vigilan el mundo, de médiums que transmiten mensajes de liberación espiritual. Innumerables son estas revistas, pequeños libros, folletos, textos publicados en periódicos locales. Pero en cuanto al arte literario, sus mensajes dejan mucho que desear.

Muchos de los escritos de la literatura esotérica vienen mal redactados. No se le da importancia a la composición, y los conceptos que se dan son confusos. En una parte del material se afirma algo que en otra parte se niega o contradice. No hay claridad en los conceptos e ideas que presentan.

La literatura esotérica es sumamente sincretista, y por lo general es difícil determinar las fuentes de donde proviene su información. A veces parece citar libros muy antiguos, mientras que otras veces su terminología es muy moderna, y hasta científica. Generalmente presenta nombres, fechas, datos y figuras que son tan impresionantes, que parece que de verdad corresponden a la realidad.

Pero en estos escritos a veces no se sabe qué es lo bueno y qué es lo malo. El lector de esta literatura no sabe si está siendo influenciado a creer la verdad, o si está siendo inducido a creer algo peligroso para su vida espiritual.

Se enfatiza mucho la superación del hombre por sí mismo (tendencia humanista). Apela constantemente a la capacidad inherente en la humanidad de alcanzar la perfección por sus propios recursos. Pero la religión cristiana, por otro lado presenta la salvación del mundo como una obra de Dios, y enseña que este mundo en vez de irse perfeccionando, cada vez se corrompe más.

Dios, en esta literatura, nunca es un Ser o presencia personal, sino una inteligencia supra-natural cósmica que está detrás de la realidad. Y cuando "Dios" se manifiesta, no es según la encarnación que nosotros conocemos de Jesucristo en el evangelio. Las manifestaciones de la Suprema Realidad son múltiples, según la fuente de información que se esté utilizando.

Y cuando se menciona la encarnación de Jesús, no se presenta como salvación del alma por medio de un sacrificio en la cruz. Jesús fue sólo un ejemplo de auto-entrega. Por eso la literatura esotérica enfatiza que cada individuo es su propio maestro, que debe renunciar a su ego diariamente. Se trata de auto-sacrificarse y auto-resucitar, porque cada uno tiene su propio "Cristo" interno.

El hombre tiene el potencial en sí mismo para cambiar su destino, y no sólo eso, sino que tiene el poder para cambiar el curso del mismo universo. (Hay que recordar que en la tentación del jardín de Edén, en el principio, Satanás indujo a la mujer a comer del fruto prohibido, por medio del cual el hombre "seréis como Dios".)

La literatura esotérica se puede leer como curiosidad, pero nunca como fuente fidedigna de enseñanza que pueda conducir al bienestar del alma. Y si una persona no está bien fundamentada en la doctrina bíblica corre el peligro de ser confundida y ser desviada de la verdad.

En Colosas había cristianos que habían sido introducidos a enseñanzas parecidas al gnosticismo y a disciplinas que requerían "duro trato del cuerpo", conforme a fórmulas establecidas por los hombres, "pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne". La razón del fracaso de las doctrinas humanas, dice el apóstol Pablo, se debe a que los practicantes esotéricos no están asidos de la Cabeza, la cual es Cristo, de quien se nutre el cuerpo - o sea nosotros (Colosenses 2.18-23).

Antiguamente las potestades angélicas habían dominado las mentes de los hombres; por eso los ángeles eran adorados. Ahora, dice Pablo, Cristo ha despojado "a los principados y potestades" y "los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz" (Colosenses 2.15).

Los que creen en estos seres angélicos, que según fuentes esotéricas están revelando nueva información espiritual al mundo (y que pretenden salvar a la humanidad), deben recordar que las potestades celestes ya no tienen poder y que han sido sustituidas por Cristo Jesús, a quien Dios ha constituido como "heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo" (Hebreos 1.2).

- Arnoldo Mejía A.

La Voz Eterna, Marzo-Abril 2002

Índice de Estudios
(Pasajes bíblicos tomados de la Biblia Reina-Valera Revisada ©1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Copyright renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.)

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