RECORDEMOS A LA ESPOSA DE LOT
 

Mientras Jesús hablaba de las tribulaciones que habían de venir en Lucas 17.32, también dijo: "Acordaos de la mujer de Lot". Ya fuera que él estuviera hablando de la destrucción de Jerusalén o del fin del mundo, tenemos que recordar a la esposa de Lot. Ella fue una persona real con un fin trágico. Su historia se cuenta brevemente en Génesis 19.26. Ella miró hacia atrás y quedó convertida en una estatua de sal.

Vamos a ver algunas cosas que tenemos que recordar acerca de ella. En primer lugar, ella pereció aunque era la esposa de un hombre justo. Puede ser que a Lot le faltara mucho de lo que se exige a un cristiano, pero 2 Pedro 2.8 dice: "porque este justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos". Sin embargo su justicia no pudo librarla a ella.

Cada uno estará por su propia cuenta delante del trono del juicio final. Puede ser que usted tenga una madre piadosa, un padre, esposo o hijo justos, pero Romanos 14.12 nos dice: "De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí".

En segundo lugar, ella pereció aunque recibió clara y firme advertencia en cuanto al peligro. Recibió instrucciones de ir sin detenerse por toda una llanura. No hubo un mal entendido; sencillamente no creyó lo suficiente para obedecer. Tanto los jóvenes como los adultos cristianos así como los no creyentes reciben plena advertencia en cuanto a varias cosas. Sin embargo la mayoría decide no obedecer y por eso perece.

Una de las tareas más duras para un predicador es tener que estar junto a la cama o el ataúd de un amigo que recibió suficiente advertencia espiritual y que siempre pospuso su obediencia al evangelio. Samuel Johnson dijo una vez que "el camino al infierno está pavimentado con buenas intenciones". Pero este dicho expresa una gran verdad como la hubiera escrito Pablo.

En cuarto lugar, ella pereció aunque hizo un poco de esfuerzo. Tuvo la capacidad para comenzar pero no para terminar. Jesús había dicho en Lucas 9.62 que aquel que pone su mano en el arado y luego mira hacia atrás no es digno del reino de Dios. No era suficiente ser mejor que los sodomitas; tampoco era suficiente sólo salir de la ciudad. A menos que huyamos hacia el lugar de refugio que Dios ha designado, todos pereceremos. ¡Recordemos a la esposa de Lot!

El lugar de refugio para nosotros es Cristo Jesús. Solamente en Jesús hay salvación (Hechos 4.12). Toda bendición espiritual se encuentra en él (Efesios 1.3). El camino hacia él se indica claramente en Romanos 6.3,4 y Gálatas 3.26,27).

Es increíble para mí que por casi 60 años que he escuchado a predicadores de muchas denominaciones, no hay ninguno que yo recuerde que haya enseñado un mensaje que lleve a los perdidos directamente a Cristo.

El último paso en el proceso de la obediencia es el bautismo, pero uno no puede tomar ese último paso a menos que sea un creyente penitente. Además es necesario permanecer en él, como Jesús lo dijo en Juan 15.6: "El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden".

Usted no tiene que perecer porque 2 Pedro 3.9 nos dice que Dios "no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento". ¡Atendamos a lo que dice el Señor! ¡No miremos hacia atrás! ¡Recordemos a la esposa de Lot!

- T. Pierce Brown

La Voz Eterna, Enero-Febrero 1993

(Vía revista Gospel Advocate)  

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(Pasajes bíblicos tomados de la Biblia Reina-Valera Revisada ©1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Copyright renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.)

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