EL HADES Y LUCAS 16:

¿Dónde están los muertos?

"Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso" (Lucas 23.43, RVR).

"Pues si Dios no perdonó a los Ángeles que pecaron, sino que, precipitándolos en los abismos tenebrosos del Tártaro, los entregó para ser custodiados hasta el Juicio" (1 Pedro 2.4, Biblia de Jerusalén).

"Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo: el Hijo del Hombre, que está enel cielo" (Juan 3.13, RVR).  

La historia del hombre rico y Lázaro en Lucas 16 es uno de los pasajes más fascinantes y controversiales de la Biblia. Algunos arguyen que el pasaje es una narrativa histórica, mientras que la mayoría lo ven como una parábola. Debido a los datos tan particulares que presenta en cuanto al Hades, la mayoría no cree que sea una historia. Los Testigos de Jehová - que no creen en un castigo consciente después de la muerte - consideran que como la narración es alegórica, los datos que da sobre de Hades no tienen importancia. El propósito de este artículo es demostrar que, aunque la narración sea parábola o no, los datos sobre el Hades sí son precisos.

Una parábola es una narración alegórica corta, diseñada para comunicar un principio moral. La parábola hace uso de la comparación; inductivamente, se usa un ejemplo específico para probar una verdad universal. Ya sea que el ejemplo específico sea real o no, siempre es comprensible. Una parábola utiliza imágenes comprensibles para explicar algo que usualmente es difícil de entender.

Jesús estaba dirigiendo la palabra a unos codiciosos (Lucas 16.13-15); aparentemente se justificaban delante de los hombres como el hombre rico de la parábola. Pero en los ojos de Dios, ellos eran indignos. Profesaban ser los guardianes de la Ley, sin embargo, parecían ignorar enseñanzas específicas, tales como lo concerniente al divorcio y las nuevas nupcias (Lucas 16.17,18). Jesucristo entonces se propuso demostrar que las reglas humanas tienen poco valor para Dios. Los fariseos gozaban de gran estima en la tierra, pero en los cielos eran condenados. Sin embargo, los publicanos y los pecadores, que se acercaban a Jesús (Lucas 15.1,2), aunque eran rechazados por las autoridades religiosas, estaban más cerca de Dios. En esta ocasión, como en muchas otras, Jesucristo dio una fuerte amonestación a aquellos que se creían religiosos. El Señor reservó su misericordia para los pobres, los rechazados, y los necesitados, tales como Lázaro.

La verdad moral de la parábola es que la posición que uno tenga en el mundo no le vale de nada en la eternidad. Pero nosotros podemos encontrar en esta parábola algo más que una verdad moral. Hay que recordar que una parábola hace uso de imágenes comprensibles. Jesús nunca utilizó lenguaje absurdo en las ilustraciones de sus parábolas. Aunque no eran verdaderas historias, cualquiera de ellas podía haber ocurrido en la realidad. Un pastor podía haber perdido una oveja. Una mujer podía haber perdido una moneda. Un hijo perdido podía haber vuelto a casa y recibir la bienvenida de su padre. Un hombre rico y un mendigo podían haber muerto y entrado en el reino del Hades.

Hay quienes dicen que Jesús estaba utilizando terminología que iba de acuerdo con el pensamiento judío sobre la vida venidera. Esto puede ser verdad. Pero si esa enseñanza era errónea, ¿podía Cristo haberle dado crédito? Si él hubiera utilizado imágenes que eran falsas, entonces todo sería un engaño. Aunque sea parábola o no, el Hades es una realidad, y la manera en que Cristo lo pintó es correcta.

Cuando uno muere, uno entra de inmediato al reino del Hades. Existen dos secciones: el tormento y el paraíso. Los residentes de una sección no pueden entrar a la otra. En el tormento existe un castigo consciente. En el paraíso existe una paz consciente. Esta es la enseñanza de Jesús, sea parábola o no, en su historia del hombre rico y Lázaro.

- Philip D. O'Hern

- La Voz Eterna, Septiembre 1987

(Vía revista Gospel Advocate)

"No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios; éste ha visto al Padre" (Juan 6.46, RVR).

"También el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Nunca habéis oído su voz, no habéis visto su aspecto" (Juan 5.37, RVR).

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(Pasajes bíblicos tomados de la Biblia Reina-Valera Revisada ©1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Copyright renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.)

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