DESDE EL PRINCIPIO EL MATRIMONIO ES DE DIOS
 

El matrimonio no se inició en el cielo sino en la tierra. Es una relación terrenal decretada por Jehová, y es de Dios, Cristo y el Espíritu Santo (Génesis 2.18-24; Juan 1.1-5; Colosenses 1.15,16). El matrimonio no puede ser llevado a nuestra futura relación celestial (Mateo 22.29,30).

El matrimonio no es una ordenanza o "sacramento" de la iglesia. De esta manera la iglesia no tiene base bíblica para legislar o ejercer control sobre esta relación. Lo único que puede hacer la iglesia es enseñar lo que Dios ha mandado en relación al matrimonio. No debe ir más allá de esa enseñanza o alterar cualquier doctrina dada por su Originador y Legislador en cuanto al matrimonio. La iglesia no puede prohibir el matrimonio de aquellos que cumplen los requisitos bíblicos (1 Timoteo 4.3; Hebreos 13.4); tampoco lo puede imponer (Mateo 19.10,11; 1 Corintios 7.1,2,8,32-35). El celibato es un consejo, pero no un requisito. No es para todos.

Existe una sola posición en cuanto al matrimonio. Es la que fue declarada desde el principio, así como Dios habló: "Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él". Adán fue inspirado por el Espíritu Santo para declarar: "Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne" (Génesis 2.18,23,24). Jesús habló acerca de este principio en Mateo 19.4-19. En el versículo 9 leemos la conclusión que Jesús da en cuanto al asunto: "Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera". Jesús declaró que éste es el fundamento que gobierna al matrimonio desde el principio.

El matrimonio no es un asunto de dispensaciones o épocas bíblicas, de grupos religiosos o de sus líderes - sean éstos judíos, gentiles, papas, predicadores o ancianos. El matrimonio es de Dios y no de templos o iglesias. Cualquiera de estos grupos o personas que presumen tener el derecho de ejercer el control sobre el matrimonio tienen que ser amonestados y contrarrestados.

El matrimonio no es del Estado civil. El matrimonio fue instituido desde el principio, mucho tiempo antes de la existencia del Estado y de la iglesia. Muchos siglos más tarde, Moisés, que representaba la jurisdicción civil y religiosa, permitió a los Israelitas divorciarse por casi cualquier causa. Los fariseos, que representaban la iglesia judía con poder civil limitado, preguntaron a Jesús: "¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla?" Jesús respondió: "Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así" (Mateo 19.7,8). Hay que notar que los fariseos dijeron: "mandó Moisés", mientras que Jesús les corrigió, y dijo: "Moisés os permitió". El versículo 6 de esta referencia da una conclusión al asunto: "por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre".

Ante la insistencia de los ciudadanos, el Estado civil otorga divorcios por casi cualquier causa como lo hacía Moisés. El Estado puede requerir exámenes médicos, licencias de matrimonio, ceremonias, etc., para la protección legal de la pareja y la progenie que puedan tener. A veces puede ir más allá de esto, estableciendo normas más difíciles o imposibles de cumplir para las parejas que se quieran casar. La historia está repleta de ejemplos tales como estos, especialmente cuando una secta religiosa en particular es reconocida como la religión del Estado. En tales casos el Estado ha ido más allá de lo que Dios permite, y puede ser resistido con buena conciencia delante de Dios. El matrimonio no es una institución del Estado. Es un orden divino.

Los cristianos deben sujetarse a todas las leyes del Estado que no estén en conflicto con la voluntad de Dios (Romanos 13.1,2; 1 Pedro 2.13-17; Hechos 5.27-29). Dentro de este contexto, las normas en cuanto al matrimonio deben ser respetadas.

El matrimonio es la decisión de un hombre y una mujer de vivir juntos y ser fieles el uno al otro, estableciendo un hogar donde se dé sustento y cuidado a cualquier progenie que sea fruto de esa unión. Los procedimientos legales, las ceremonias, las celebraciones, etc., no producen el matrimonio; tampoco dan reconocimiento o bendición a los propósitos que los cónyuges tengan. Hay líderes religiosos que asumen la posición de que sólo ellos pueden bendecir y dar validez a dicha unión. ¡Pero están equivocados! Otros sostienen que a menos que el Estado haya establecido la relación matrimonial como un contrato civil, entonces tal matrimonio no es válido, y esa pareja vive en fornicación. Aún otros han llegado al extremo de negar el bautismo a tal pareja, a menos que "se arrepientan de su fornicación" y celebren una ceremonia civil. ¡Estos están doblemente equivocados!"

Si se asume que la pareja es la unión de un hombre y una mujer sin ninguna objeción bíblica a que estén unidos en matrimonio, entonces, al aceptar que sin una ceremonia civil ellos no están casados, es dar todo el derecho al Estado para definir lo que es el matrimonio. Una vez que concedamos esto, deberemos aceptar que el Estado también otorgue el divorcio por cualquier causa. No se pude aceptar una premisa sin la otra.

Otro peligro real que implica esta posición no bíblica, es que permite que el hombre o la mujer pueda decidir abandonar a su cónyuge bajo el pretexto de haberse arrepentido de su "fornicación" y casarse con otra persona bajo la bendición de sus maestros religiosos. En realidad esto equivale, así directamente, a favorecer el adulterio. Y no se trata de casos hipotéticos - ya se han dado estos casos, y se siguen dando.

El matrimonio es de Dios; no es de la iglesia ni del Estado. Aun el Estado reconoce, de una forma u otra, el "matrimonio de facto, o de hecho", que en los países de habla inglesa se denomina common law marriage. Así que recordemos que "lo que Dios juntó, no lo separe el hombre".

- Harris L. Goodwin

La Voz Eterna, Julio-Agosto 2000

 

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(Pasajes bíblicos tomados de la Biblia Reina-Valera Revisada ©1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Copyright renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.)

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