ASUNTOS DE MATRIMONIO:

LAS INSTRUCCIONES DESDE GENESIS

El matrimonio se inicia con muchas ilusiones. Con todas las buenas intenciones, los cónyuges hacen sus votos cuando se casan.

Muchas parejas que se lanzan a navegar en el mar del matrimonio se van a la deriva. Si no se cuidan, cuando surgen los problemas pueden desanimarse al ver que su matrimonio no es perfecto. Es doloroso para una persona reconocer que su pareja no es el ideal que esperaba. Sin embargo es importante recordar que no hay matrimonio perfecto ni hay cónyuge perfecto. Así pues, cuando el mar del matrimonio es abatido por la tormenta, es hora de acudir a la Biblia en busca de consejo.

Relegada hasta el primer libro de la Biblia se encuentra la fórmula original para un matrimonio de éxito. De hecho el primer mandato que aparece en la Biblia se relaciona con la familia: "Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla..." (Génesis 1.28). Luego otro texto agrega: "Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban" (Génesis 2.24,25). En estas Escrituras hay cuatro principios eternos que dan fortaleza al matrimonio: corte, permanencia, unidad e intimidad.

CORTE

El matrimonio comienza con un corte de toda otra relación. Aun la relación más estrecha es mencionada, dejar a padre y madre. Por supuesto que este corte no significa que uno deje de amar a otros personas. Sin embargo todas las relaciones cambian, todo otro compromiso debe ser cortado o dejado atrás en vista de la entrega del uno al otro como esposa y esposo.

Ed Wheat, en su libro Love Life ("Vida de Amor") describe el corte de la siguiente manera: "Quiere decir que usted y su cónyuge tienen que re-enfocar sus vidas, el uno en el otro, en vez de poner la mirada en otra persona o grupo de personas en cuanto a dar atención a sus necesidades emocionales. Esto requiere que se dé menos prioridad a otras cosas - su trabajo, su carrera, su casa, su diversión, su talento, su interés - todo debe ser puesto en la perspectiva correcta. Cualquier cosa que sea importante para usted en esta vida es menos importante que su matrimonio" (pág. 28).

Aunque los padres pueden ser muy buenos, nunca deben ser primero que la esposa o esposo. Dejar la casa de uno también implica cortar las ligaduras emocionales. Wheat agrega: "a menos que usted esté dispuesto a dejar todo lo demás, nunca llegará a experimentar el gozo de ser uno con el cónyuge en la relación que Dios estableció para la pareja" (pág. 29).

PERMANENCIA

El concepto de un matrimonio para toda la vida se observa en la declaración de Cristo en Mateo 19.6: "Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre". El concepto de permanencia también se ve en la declaración que hace Pablo en Romanos 7.2: "Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido". En estos dos pasajes bíblicos se enfatiza el conocido voto del matrimonio, "hasta que la muerte los separe". Es tan fuerte esta unión que no puede haber separación que no dañe al uno y al otro. Por esto mismo el matrimonio es para toda la vida.

Este compromiso puede deducirse del primer matrimonio en el concepto de dejar padre y madre y unirse a su mujer. La importancia de este compromiso se ve muy claro en la profecía de Malaquías: "Mas diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto" (Malaquías 2.14). El libro de Proverbios también habla del matrimonio como un pacto o entrega mutua. Condena a la adúltera, "La cual abandona al compañero de su juventud, y su olvida del pacto de su Dios" (Proverbios 2.17). De estos pasajes bíblicos se deduce que el matrimonio es un convenio del cual Dios es testigo. Fue Dios quien instituyó el matrimonio, y es él quien está presente cuando se hacen los votos. Literalmente se hacen uno "ante la presencia de Dios". Jesucristo dijo que Dios era el que realmente une a la pareja en matrimonio. "Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre".

UNIDAD

El matrimonio es la unidad social más coherente que existe en el mundo. Jesucristo repitió las palabras de Moisés en Mateo 19.6: "no son ya más dos, sino una sola carne". Una de las características más atractivas del matrimonio bíblico es su unidad. Tertuliano, un importante historiador del tercer siglo de nuestra era escribió: "Hay dos en una sola carne, y donde hay una carne, también hay un espíritu". Dios declaró que Eva era la "ayuda idónea" de Adán (Génesis 2.20). De manera que el matrimonio es una relación en que uno se ayuda al otro. Vamos a considerar ahora una historia que habla de la unidad.

Cierto hombre de nombre Randy se comprometió en matrimonio en febrero de 1994. Poco tiempo después recibió malas noticias del médico. Randy había sufrido de diabetes desde que tenía 12 años, y ahora, a la edad de 46, la enfermedad había arruinado sus riñones. Para salvar su vida necesitaba un trasplante de riñón.

Randy comunicó la triste noticia a su novia para que ella comprendiera cómo afectaría la diabetes su futuro. El doctor dijo que cada año había disponible solamente 4,000 riñones, mientras que 36,000 personas necesitaban uno. Usualmente los familiares proveen el órgano más compatible para el trasplante, pero en la familia de Randy ninguno era compatible. Entonces Victoria, la novia, dijo: "¿Por qué no me hacen la prueba a mí?" La prueba se hizo, y la pareja se fue a casa. El teléfono timbró y el doctor declaró que el sistema de inmunidad de ambos era idéntico.

Se casaron el 11 de octubre de 1994, y un mes más tarde en una operación que duró cinco horas y media en un hospital de San Diego, California, Victoria donó a su esposo su riñón izquierdo. El dependía de ella para su supervivencia. En manera literal se hicieron una sola carne. Así debe ser todo matrimonio. (Contemporary Illustrations, "Ilustraciones Contemporáneas", pág. 134).

INTIMIDAD

El primer mandato de Dios tenía que ver con la intimidad. "Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra..." De esta manera la intimidad y la satisfacción física mutua siempre ha sido parte de una relación entre esposo y esposa. El marido y la mujer deben encontrar satisfacción sexual el uno en el otro y en nadie más.

El matrimonio implica la unión sexual en una pareja. Las relaciones sexuales antes del matrimonio son fornicación (Hechos 15.20; 1 Corintios 6.18); las relaciones sexuales fuera del matrimonio son adulterio (Exodo 20.14; Mateo 19.9). Ambos tipos de relaciones son ilícitas. El sexo debe ser reservado únicamente para el matrimonio. La Biblia así lo declara y también dice: "A los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios" (Hebreos 13.4). Así que cuando el marido y su mujer entienden bien esto, están preparados para disfrutar en uno del otro en una forma total.

Para que un matrimonio funcione bien, es necesario que ambos cónyuges estén bien con Dios. El Señor consideró que no era bueno que el hombre estuviera solo. De hecho fue Dios quien dio la respuesta al primer problema que el hombre tuvo. El matrimonio solventó la soledad del hombre. Así que nuestro consejo es que trabajemos duro para mantener nuestro matrimonio feliz y en buenas condiciones.

- Mark N. Posey

La Voz Eterna, Julio-Agosto 2000, Gospel Advocate, Marzo 2000

Índice de Estudios

(Pasajes bíblicos tomados de la Biblia Reina-Valera Revisada ©1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Copyright renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.)

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