Métodos Efectivos de Disciplina
  

En la hermandad de las iglesias de Cristo la disciplina es algo por algunos ignorada, mientras que otros la aplican en una manera muy dura y arbitraria. Hay quienes la utilizan esporádicamente, mientras que otros no la ven sino como un acto de castigo. Pocos la aplican bien.

Sin embargo, la Biblia es muy clara en cuanto a la necesidad que hay de aplicar un método de disciplina, y la actitud cristiana que debe incluirse. La idea bíblica de la disciplina consiste en una corrección con amor, no un castigo vengativo. "Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre..." (Gálatas 6.1). La venganza y la ira no nos pertenecen (Romanos 12.17-19). Por lo tanto la disciplina es para corrección, no para castigar.

Sin embargo, lo anterior no debe hacernos descuidar la importancia de aplicar la disciplina. Dios tiene un sistema para mantenernos fieles, y la corrección es necesaria para esto. La Biblia es clara, al dar un mandamiento en cuanto a su ejercicio (2 Tesalonicenses 3.6,13-15; Romanos 16.17; 1 Corintios 5.1-13), y nosotros caemos en desobediencia si dejamos de aplicarla o la aplicamos erróneamente. El hecho queda aun claro, que su objeto es la corrección.

Como el objeto de la disciplina es la corrección, entonces tiene que exhibirse una actitud piadosa. El ejemplo perfecto que tenemos de un espíritu noble es el espíritu con el cual el Padre nos disciplina a nosotros (Hebreos 12.6; 2 Pedro 3.9). En la congregación la corrección debe ser ejercida por los ancianos o por los líderes (Hechos 20.28; Hebreos 13.17). Y debe hacerse con un espíritu de amor por la persona caída (2 Tesalonicenses 3.15) y para el bienestar de la iglesia (1 Corintios 5.6,7).

Los problemas dentro de la iglesia no surgen tanto de lo que hacemos sino de cómo lo hacemos. Pero si nos ajustamos a las Escrituras utilizando el principio del amor sincero y con el uso del sentido común, entonces la disciplina puede tener un efecto altamente correctivo. Lo principal es "restaurar al caído".

El escritor de este artículo quiere sugerir los siguientes métodos que ya han sido puestos a prueba en una congregación, y han mostrado ser efectivos. Las iglesias en general pueden beneficiarse de estas experiencias.

1. Los ancianos o líderes de la iglesia se reúnen para tratar los casos de aquellas personas que necesitan disciplina. Se ora específicamente por el número de los que necesitan corrección.

2. Una carta amorosa y gentil es enviada a cada uno de los miembros caídos, pidiéndoles que consideren el peligro en que están por causa de su pecado. Se puede incluir un tratado o folleto que lo anime a considerar seriamente su situación espiritual. La carta también incluye un estímulo a que asista a la congregación para escuchar una enseñanza especial de edificación espiritual. Y que si fallan en recibir estas lecciones, entonces que están en peligro de perder la comunión con la iglesia.

3. Los líderes y el predicador visitan casa por casa de los hermanos caídos. El objeto de cada visita es tratar sobre la seria situación espiritual de esos hermanos.

4. Se da cierto tiempo (cerca de cuatro semanas) para que cada persona recapacite y haga una firme decisión de cambiar. Es muy importante darles tiempo a las personas para que reconsideren su vida espiritual.

5. Para aquellos de quienes no se obtiene respuesta, se les envía una segunda carta, con el mismo espíritu de amabilidad y consideración.

6. Al mismo tiempo se anuncia en la congregación el plan, dando los nombres y direcciones de las personas caídas que están siendo visitadas, para que los hermanos de más madurez también los visiten y los animen. De preferencia las visitas las han de hacer los miembros más íntimamente relacionados con los hermanos caídos.

7. Los líderes hacen una última visita, haciendo un sincero esfuerzo de restaurar a los caídos, dándoles otro período lo suficientemente prudente para que cambien.

8. Para aquellos que todavía no se arrepienten se les envía la última carta, con el mismo espíritu que las anteriores, y se les hace saber que si no cambian de actitud en cuanto a su vida espiritual, entonces será anunciado a la congregación que ya no tendrán participación en la comunión con los hermanos de la iglesia local.

9. Se hace un anuncio de acción disciplinaria en la reunión de la congregación, dando lectura a una declaración de expulsión para aquellos que no responden después de todo esfuerzo hecho por restaurarlos, todo de acuerdo al mandato de 1 Corintios 5.4. El anuncio se hace en una manera suave, mostrando profundo pesar por tal determinación, dejando abierta la posibilidad de que en algún tiempo futuro procedan al arrepentimiento.

10. Una carta más ha de enviarse a los impenitentes para notificarles la decisión de la iglesia. Las cartas tienen que hacerse con mucho cuidado y consideración, haciéndoles ver con toda claridad la necesidad de llegar a tal determinación.

11. También se envía cartas de notificación sobre las medidas tomadas a las demás congregaciones del área.

Lo maravilloso de este procedimiento, según fue comprobado, es que la mayoría de las personas responden positivamente; se arrepienten y son restauradas a la iglesia. Lo más importante en todo caso es obedecer el mandato de Dios, quien nos ordena que es necesario ejercer la disciplina con un espíritu de amor. Todo esto puede ser para el crecimiento de la iglesia y para la honra y gloria de Dios.

- Ronnie A. Missildine

La Voz Eterna, Febrero 1984
Índice de Estudios

(Pasajes bíblicos tomados de la Biblia Reina-Valera Revisada ©1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Copyright renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.)

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