Nuevo Examen del Bautismo
  

¿El bautismo? Nosotros creíamos que el tema ya había sido aclarado desde hace mucho tiempo. Que el bautismo era una sepultura en agua para la remisión de los pecados como resultado de una fe verdadera, arrepentimiento y confesión del nombre de Cristo. Que éste era acompañado del don del Espíritu Santo y era el nacimiento en la familia o reino de Dios.

En verdad creíamos que la doctrina del bautismo estaba bien definida, de manera que proseguimos a unos niveles de estudio bíblico de mayor madurez, de acuerdo a las instrucciones de nuestro Señor en Hebreos 6.1,2. Pero, ¿es esto así? Aparentemente no, porque una nueva ola de duda se ha suscitado sobre el bautismo y si es o no esencial para el perdón de pecados y un nuevo nacimiento espiritual. La gracia ha tomado un lugar principal en nuestros pensamientos, de manera que algunos aparentemente han ido al extremo que nada excepto la fe es esencial de nuestra parte; cualquier cosa más allá de la fe sería una obra y por lo tanto, no sería de gracia. Esta mentalidad ha abierto la puerta para la aceptación de que cada persona que cree que Cristo es Hijo de Dios.

Por lo tanto, parece ser que nosotros necesitamos regresar y volver a estudiar los principios y las alegorías usadas para describir el bautismo en el Nuevo Testamento. El bautismo es una de las doctrinas principales que nos hacen únicos como iglesia. ¿Qué dicen las Escrituras sobre el bautismo? ¿Qué dicen los primeros padres de la iglesia, quienes vivieron sólo una o dos generaciones después de los apóstoles?

Las palabras de Jesús en Marcos 16.16 claramente establecen que ambas, la fe y el bautismo, son esenciales para la salvación de pecados. Otro pasaje claro es Hechos 2.38, en el cual Pedro dijo a las multitudes reunidas en el patio del templo que se arrepintieran y fueran bautizadas para la remisión de sus pecados.

Este mismo Pedro dijo que de la misma manera como Noé y su familia fueron salvos por medio del agua del diluvio, también así el agua del bautismo "ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo" (1 Pedro 3.21). El agua por sí misma no tiene ningún poder para salvar. Conectada con la sangre salvadora de Cristo en nuestra sumisión al bautismo nos salva de nuestros pecados (1 Juan 1.7).

En 1 Corintios 10.2 se usa una figura similar de Israel siendo simbólicamente bautizado o sumergido en la nube y en el mar. Y en Hechos 22.16, se le preguntó a Saulo de Tarso: "Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre". Estas figuras son dos de varias en el Nuevo Testamento que ilustran cómo funciona el bautismo. Una tercera figura es la del nuevo nacimiento. Jesús dijo a Nicodemo en Juan 3.5: "...que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios". Nicodemo falló en mirar el simbolismo. Jesús no estaba hablando de un nuevo nacimiento físico, sino espiritual. Como un niño es nacido del fluido amniótico de la madre, así una persona que da su vida al Señor debe ser nacido de la simiente divina y del agua del bautismo. Otra figura es la de la semilla plantada en la tierra. La semilla muere, pero de ésta salen muchas semillas en un nuevo nacimiento (Juan 12.24). Aunque Jesús se refería a su propia muerte para nuestra salvación, la figura también puede aplicarse a nuestra muerte, a nuestra vida antigua, que de ella surge en el bautismo una nueva vida.

Finalmente, Pablo usó la figura de la muerte, la sepultura en la tierra y la resurrección de Jesús para ilustrar nuestra muerte paralela a nuestra vida antigua, sepultura en agua y la resurrección del agua para empezar una nueva vida con él (Romanos 6.3-8). Nosotros hemos sido sepultados con él en el bautismo y resucitados con él del agua en un simulacro de su muerte, sepultura y resurrección. Gálatas 3.27 presenta algo del mismo lenguaje figurado: "los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos".

Los primeros padres de la iglesia entendieron el bautismo de la misma manera como los cristianos del primer siglo. El Pastor de Hermas dijo en el siglo segundo: "Nuestra vida fue salvada y será salva por medio del agua... No hay otro arrepentimiento excepto ese cuando descendimos en el agua y recibimos el perdón de nuestros pecados anteriores". Justino Mártir notó: "Porque Cristo... también llegó a ser el principio de otra raza, quienes nacieron otra vez por él a través del agua, la fe y el madero (es decir, el misterio de la cruz)". Irenio escribió a sus compañeros cristianos: "...recuerden que hemos recibido el bautismo para la remisión de pecados en el nombre de Dios el Padre, y en el nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios... y en el Espíritu Santo de Dios; y que en este bautismo está el sello de la vida eterna y es un renacimiento en Dios..." Tertuliano escribió: "Ciertamente ha sido ordenado que nadie puede obtener el conocimiento de la salvación sin el bautismo. Esto viene... de la declaración del Señor, quien dijo: Al menos que uno sea nacido del agua, no tiene vida".

Nuestra convicción bíblica sobre el bautismo en agua para la remisión de pecados por medio de la sangre de Cristo es clara y firme. La confusión sobre este tema no ocurrió en los tiempos del Nuevo Testamento ni en los días de las siguientes generaciones.

Permanezcamos firmes con las Escrituras, en nuestra afirmación del bautismo en agua para la remisión de pecados y nacimiento en el reino del Señor.

- Editorial del "Christian Chronicle", Diciembre 1997

La Voz Eterna , Mayo-Junio 2001  
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(Pasajes bíblicos tomados de la Biblia Reina-Valera Revisada ©1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Copyright renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.)

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