PABLO, EL APÓSTOL

 

Muy pocas veces se habla en las iglesias del apóstol de los gentiles. Pablo era una personalidad extraordinaria. Con propósito eligió Cristo a este hombre para enviarlo a las naciones gentilicias. Pablo era un hombre de mentalidad de viajero. Indudablemente era un "aventurero" para considerar tantas dificultades en los viajes de su época. Era un hombre de gran fe en el Señor, un hombre de decisiones, y de una confianza sin fin en Dios. 

En nuestros días necesitamos hombres con la mentalidad de Pablo que sin dejar de obedecer llevó el evangelio a un mundo que no tenía nuestras comodidades. El apóstol caminó sin cansarse, a través de vastas zonas del Imperio Romano. Se expuso a miles de peligros en los caminos, en las calles y plazas, las ciudades, con hermanos falsos que no creían en su puesto y aún aceptó cárceles, persecuciones, y miles de dificultades donde él se encontraba para comunicar las buenas nuevas. ¿Qué hacen los cristianos hoy en día? Claro muchos sirven casi en la misma forma como Pablo. Pero, ¿qué hace la masa? 

Hoy en día tenemos cientos de iglesias con diferentes doctrinas, mientras que Pablo hablaba sólo de una doctrina e insistió en esa verdad de Cristo en todas las iglesias que él estableció dónde él enseñaba la verdad de Dios. Hay un solo evangelio, y una enseñanza. Pues, bien; así ha de ser en nuestro caso, Pablo era dispuesto de aceptar sacrificios, dificultades y oposiciones por la causa de Cristo. Necesitamos a muchos Pablos.

Pablo sufría escasez en sus alimentos, pasó por muchos peligros, otros peligros, especialmente en las iglesias por falsas doctrinas; peleas e iras; envidias y maldades. Pablo venció todo por su fe y su obediencia. Su forma de ser debe ser la nuestra; todo al lado del Señor Jesucristo y su evangelio, la única verdad que nos salvará.

Pablo nunca se apartó de la verdad del evangelio aun cuando habló con muy prominentes e importantes. Pablo estaba totalmente al lado de la verdad de Dios. Hay solo una verdad y un evangelio, y el camino por Cristo a la vida eterna es uno. Debemos siempre preguntar si lo que escuchamos es del evangelio. Si no, se puede probar por la Escritura, no puede ser la verdad. El diablo tiene una ventaja sobre nosotros si no respetamos el principio de verdad del Nuevo Testamento, y la ponemos por obra. El apóstol Pablo nunca aceptó algo que no era la doctrina de Cristo. No tenía miedo de nadie, y él sabía que Cristo nos juzgará por nuestras obras.

Pablo era un hombre judío sumamente instruido en general y en la palabra de Dios. El era un fariseo en el judaísmo y conocía muy bien el Antiguo Testamento; también sus padres eran influyentes de modo que el futuro del apóstol era asegurado. Con todo aceptó a Jesús sirviéndole como lo ha hecho. Él insistía en sostenerse a si mismo; que en su época era posible. Era hacedor de tiendas y se sostenía a si mismo y a todos sus colaboradores jóvenes, que le ayudaban en la obra de Dios. ¡Qué hombre de Dios! 

He leído toda la historia de Actos de los Apóstoles, y he leído y estudiado a fondo todos los escritos de Pablo que fueron inspirados por el Espíritu Santo. Cuando él hablaba oficialmente, hablaba por él Jesucristo; cuando Pablo escribía sus epístolas, escribía por él el Señor Jesús. Por esto sabemos que toda Escritura es inspirada por el Señor; y si uno habla, hable palabras de Dios. 

Dios le bendiga abundantemente, y lea con mucha atención todos los escritos de ese hombre de Dios, Pablo. Haga en todo la voluntad de Dios según el evangelio, y quizás, con toda seguridad, verá al apóstol de los gentiles en la eternidad.

- Hans J. Dederscheck

Viena, Austria  

 

Índice de Estudios
(Pasajes bíblicos tomados de la Biblia Reina-Valera Revisada ©1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Copyright renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.)

Copyright © 2013 La Voz Eterna