PADRES, ¿SON USTEDES REALMENTE IMPORTANTES?
  

(Día del Padre)

Los padres son parte importante de la voluntad revelada de Dios a la humanidad. Ellos tienen la responsabilidad de enseñar los caminos del Señor a sus hijos, y corregirlos y disciplinarlos. La Escritura dice que por medio de eso "librarás su alma (la del hijo) del Seol " (Proverbios 23.14). Sin embargo en nuestra sociedad contemporánea generalmente la instrucción religiosa, si la hay, se deja en manos de la madre, y cuando hay alguna participación del padre, usualmente es bajo la dirección de la madre. Algunas madres sin darse cuenta solicitan al padre que discipline a un hijo o hija, pero inmediatamente después lo están consolando.

Con el papel que actualmente desempeña el padre, cuya definición no es otra sino la de una figura autoritaria para reprender y castigar, no es de maravillarse ver la poca importancia que se da al día del padre comparado con el día de la madre. ¿Ocurre esto así porque el padre es menos importante? Son los padres hoy menos indispensables que las madres? ¿Es la preparación y la educación de un hijo en lo ético y religioso algo más del dominio de la madre que del padre? En la sociedad de hoy, la respuesta a todas estas preguntas es "sí". Sin embargo tal respuesta es fatalmente equívoca, la cual ha dado como resultado mucho sufrimiento para los hijos y para la esposa-madre. La respuesta de Dios a cada una de estas interrogantes sería "¡no, por supuesto que no!"

En la poesía, en la música, en la literatura y en los medios de comunicación modernos las madres son glorificadas en una manera no realista mientras que los padres son presentados como individuos poco simpáticos, a los que hay que temer y que son difíciles de alcanzar. Ellos son los que proporcionan el dinero para suplir las necesidades materiales, y eso es todo lo que se espera de ellos.

Las niñas pequeñas son las que juegan con las muñecas. Las toman en sus brazos y las acarician, pretendiendo ser mamás. Las madres dedican tiempo en prepararlas para ser esposas y madres. Un niño pequeño recoge un muñeco y lo abraza como si fuera su hijito. Inmediatamente un adulto se lo arrebata, advirtiéndole que los niños varones no juegan con muñecas. En vez se le da una pistola de juguete o cualquier otra arma de destrucción y se le indice a imaginar que debe atacar y matar como su juego, pero nunca debe pretender ser un papá.

Después, ya como adolescente, hay adultos que pueden inducirle la idea que él debe dar rienda suelta a sus "pasiones juveniles" mientras tenga oportunidad, y que muestre su masculinidad por medio de sus aventuras sexuales. Por otro lado los adultos exigen que su hermana se mantenga virgen hasta que se case. Este doble standard es fatal porque contribuye a que la niña se convierta en una madre dedicada, mientras que el varón aprende a utilizar a la mujer sólo para el placer físico, lo cual afecta adversamente su capacidad de convertirse en un esposo monógamo y un padre dedicado a sus hijos. ¿Cuál es el resultado? Por todos lados vemos a esposas e hijos que sufren abusos y luego el abandono del todo de los padres. Esto no es normal, tampoco es la voluntad de Dios.

El apóstol declara: "Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor" (Efesios 6.4). De nuevo, dirigiéndose a los padres escribe: "Que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad" (1 Timoteo 3.4). Los papás son esencialmente importantes en la preparación y educación de sus hijos, y aquellos que hallan escapado de la contaminación cultural y no han comprometido su masculinidad merecen igual honor, alabanza y amor junto con la madre. Es a estas almas valientes que les deseamos feliz día del padre, y compartimos con ustedes la siguiente descripción de la cual desconocemos el autor:

¿Qué es un padre?

"Es la persona que con amor nos brinda la posibilidad de ser los gestores de nuestro propio destino; su lucha es para nosotros el mejor ejemplo, enseñándonos día a día a distinguir los verdaderos valores de la vida, porque a pesar de su autoridad es el amor el que siempre habla por él; porque dedica su fortaleza, su amor, su apoyo y su tiempo para formarnos y ayudarnos a crecer como personas, abriendo nuestro futuro a las innumerables posibilidades que nos brinda la vida".

- Harris Lee Goodwin

La Voz Eterna, Mayo-Junio 1997  
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(Pasajes bíblicos tomados de la Biblia Reina-Valera Revisada ©1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Copyright renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.)

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