EL PODER DE LAS PALABRAS

 

La esquina del hno. Hans Decerscheck

 

EL PODER DE LAS PALABRAS 

Las palabras van al corazón. Sean buenas o malas, siempre dan un resultado. Una buena comunicación es como un regalo de Dios. Comunicamos lo que está en nosotros. Hemos de esforzarnos en comunicar lo que edifica a nuestro semejante, y lo que también edifica a nosotros. 

¿Cuántas palabras inútiles han hablado Uds. y no saben las consecuencias de tales actitudes? En vez de mal debemos hablar bien, y edificar a nuestros oyentes

Debemos pensar que nuestras palabras puede herir duramente, pero también hemos de pensar en el hecho de que muchísimas veces provocamos a nuestros semejantes que luego simplemente reaccionan con violencia a nuestras provocaciones. ¿Qué sería la solución? No provocar. No decir cosas malas e inciertas a nuestros prójimos.

Jesús, a nuestro lado, nunca nos pondría en tales situaciones. Cuando Jesús hablaba, daba sentido, destino y responsabilidad. Nuestras palabras deberían producir orden y contentamientos en nuestros oyentes, y nunca dudas. La palabra puede matar lo bueno en el prójimo, pero también puede edificarlo y darle esperanza que existe un mundo mejor.

- Hans J. Dederscheck (2013)

Viena, Austria

 

 

 

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(Pasajes bíblicos tomados de la Biblia Reina-Valera Revisada ©1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Copyright renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.)

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