PREPARACION PARA NOMBRAR ANCIANOS

  

La voluntad de Dios para cada congregación es que se nombren ancianos para supervisar la obra de la iglesia (Tito 1.5; Hechos 14.23). Los requisitos para ejercer dicha función se encuentran en Tito 1.5-9 y I Timoteo 3.1-7. Su papel es uno de autoridad ( Hebreos 13.17), con la protección, la alimentación y dirección de la iglesia en mente ( Hechos 20.17,28,32). Toda iglesia necesita la dirección de ancianos (Hechos 14.23). Cuando esto todavía no existe, es necesario hacer un esfuerzo por preparar y nombrar ancianos.

Tratar de promover el deseo de tener ancianos dentro de la congregación es a veces difícil. Esto es típico de congregaciones que por muchos años no han tenido ancianos. El caso es que varias congregaciones están satisfechas con la ausencia de ancianos y no tienen casi nada de interés en seleccionar y nombrar obispos. Es de estos problemas lo que trate este artículo.

Una de las barreras más comunes que surgen cuando se habla de nombrar ancianos es la apatía. Es común encontrar miembros que no muestran ningún interés en que haya ancianos en la iglesia. Creen que tener ancianos en la iglesia es algo "opcional" o "secundario". Sin embargo, tal manera de pensar choca con el mandamiento de Tito1.5 y Hechos 14.23. Cuando esta actitud se desarrolla, lo más probable es que la iglesia sufra de ignorancia. Y si conoce las Escrituras, carece de celo. Sin embargo, es esencial que aquellos que deseen obedecer a Dios tengan un celo ferviente (Romanos 10.2). Aunque los razonamientos de los hombres parezcan aceptables, hay que recordar que la sabiduría de Dios es infinitamente superior (Salmos 147.5).

Otro obstáculo común que se puede encontrar es el temor. Hay quienes tienen temor de que se nombren ancianos que no llenen los requisitos. Otros creen que al nombrarse ancianos habrá problemas como los que existen en otras iglesias que ya tienen anicanos. Y si una congregación ya ha tenido ancianos en el pasado, teme que vuelvan los problemas anteriores. Más que todo, hay congregaciones que temen a lo desconocido, o sea, a lo que nunca han tenido. Todas estas actitudes reflejan falta de ánimo y coraje. Nada hay que temer cuando Dios ha dado instrucciones a seguir (Salmos 16.8). El espíritu de temor no procede de Dios (2 Timoteo 1.7), y cuando uno tiene verdadero amor, el temor desaparece.

La tradición es otro impedimento que debe ser mencionado. A veces este obstáculo está unido al temor. A veces se ha estado tanto tiempo en cierta condición que algún cambio se ve como algo anormal. Sin embargo, cuando hay madurez hay libertad para liberarse de las costumbres y las tradiciones. Aunque sea "tradicional" para una congregación no tener ancianos, esto no tiene justificación. Aunque el hecho de tener ancianos parezca "algo nuevo" para una congregación, esta es la voluntad de Dios para la iglesia. La tradición puede invalidar la palabra de Dios.

Quizá el impedimento más difícil que hay que superar es el deseo del poder. Cuando todavía no hay ancianos en una iglesia, los varones se reúnen y hacen una junta de negocios. El caso es que hay muchos que quieren participar en las decisiones y entonces tenemos "muchos generales y pocos soldados". Hay individuos que no quieren que haya ancianos por temor a perder su influencia en la iglesia. Aquí se ve que hay un gran falta de humildad. Sin embargo, cualquier participación que se haga en la obra de Dios se tiene que hacer con humildad (Hechos 20.19). Dios resiste a aquellos que buscan "engrandecerse" en el Reino, queriendo ser los más poderosos. La manera de llegar a la cima es por quedarse abajo (Lucas 14.11). Indudablemente, muchos de los problemas que afectan a una iglesia sin ancianos proceden directamente de una falta de sumisión de los unos a los otros, en humildad.

En conclusión, podemos decir una vez más que el deseo de Dios es que cada iglesia tenga ancianos que pastoreen la grey. Si usted se encuentra en una congregación sin ancianos, lo mejor que puede hacer es ayudar a que se alcance esta meta. Para ello, hay que establecer conciencia de lo que es la voluntad de Dios para con su pueblo, que es la iglesia del Señor. Es probable que usted se tropiece con problemas como la apatía temor y un deseo de poder. Sin embargo, es vital que se inyecte ánimo, coraje y un espíritu de madurez que refleje una fe inquebrantable en la sabiduría de Dios. Y si usted es uno de los lídres de su congregación, ¿qué está haciendo de su parte para ayudar a preparar, seleccionar y ordenar ancianos? Piense primero en lo que es la voluntad de Dios para su iglesia. Amén.

- David Paul Smith

La Voz Eterna, February 1985

(Vía revista Gospel Advocate)

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(Pasajes bíblicos tomados de la Biblia Reina-Valera Revisada ©1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Copyright renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.)

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