¿QUIÉN SERÁ SALVO?

  

Actualmente algunos miembros de la iglesia hablan indignamente de la iglesia desde generaciones pasadas. Ellos dijeron en una ocasión a los demás miembros que no iban a ir al cielo. Esto le dio a la iglesia de Cristo, dicen ellos, una mala reputación - tan mala - que de hecho nosotros mismos debemos apartanos de esa iglesia para lograr el éxito en poder retener a las personas el día de hoy. Sin duda alguna, las personas se sintieron ofendidas por esa iglesia, en ese entonces, pero es importante notar, que en ese tiempo la iglesia estaba creciendo rápidamente.

Sin embargo, la pregunta permanece: "¿Qué debemos enseñar a otros acerca de su destino eterno? ¿Debemos decirle a alguien que ella o él irá al infierno?" Quizás, sería mejor decir: "Tú no eres salvo todavía o todavía no has obedecido el evangelio" o deberíamos decir: "Para asegurarte que seas salvo necesitas bautizarte" o nuestra respuesta podría ser: "Tú eres una buena persona, no veo como un Dios tan amoroso te envíe al infierno aún cuando tú no le has obedecido en el bautismo". Un paso adelante: "Yo sé que tú no eres perfecto, pero nadie lo es. Seguramente no te trataría como trató a Adolfo Hitler" o finalmente, quizás deberíamos enseñar: "Yo estoy seguro que Dios encontrará una forma para salvarte en el día del juicio. Nadie actualmente irá al infierno".

Ciertamente, ¿qué deberíamos decir a esos que no han sido bautizados en Cristo para el perdón de los pecados como la Biblia enseña? ¿Deberíamos explicarles que están perdidos? Nuestro tiempo llama a los que juzgan con sentencia y consideran ser sentenciados como el peor de los pecadores. Así que, para evitar ser intolerante, algunos han decidido: "Cambiemos nuestra doctrina". Ellos razonan, "Dios seguramente no condenará al infierno, cualquier persona buena y religiosa, así que no enseñemos que uno necesita bautizarse para el perdón de pecados para ser salvo. Manifestémosle a las personas que el bautismo es una cosa buena para hacer, pero no es necesario realmente para la salvación. Esto es mucho más tolerante, y a la gente le gustaría oírlo".

Para decidir como Dios quiere que tratemos este tema, revisemos cuatro pasajes de las Escrituras. (1) En Pentecostés, las multitudes mostraron fe en Jesús como el Cristo y dijeron: "¿...qué haremos? Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese... para perdón de los pecados" (Hechos 2.38). (2) Pablo escribió: "y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen el evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder" (2 Tesalonicenses 1.7-9). (3) Jesús dijo: "No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad" (Mateo 7.21-23). (4) Finalmente, "Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios" (1 Corintios 4.5). De estos pasajes similares, llegamos a las conclusiones siguientes:

  • Los que no "obedecen el evangelio" están perdidos,separados de Dios por siempre.
  • Algunos que son religiosos e incluso hacen grandes obras en el nombre del Señor están perdidos.
  • Los que creen en Jesús como el Cristo, se les encomienda a arrepentirse y a bautizarse para el perdón de pecados para que ellos reciban la promesa de la salvación.
  • Solamente Dios sabe realmente quien se salvará o perderá, porque solamente él puede exponer los motivos del corazón de las personas y determinar quien recibirá su alabanza.

A la luz de estas conclusiones, entonces, ¿cómo contestaremos la pregunta acerca de decirles a las personas que están perdidas? Debemos enseñar todo lo que la Biblia manda acerca de lo que debemos hacer para ser salvos. Dios nos ha llamado a ser embajadores de Cristo para llevar el evangelio y su mensaje para que la gente escuche y sea perdonada. No debemos fracasar en el intento de enseñar a todos de ese mensaje, incluyendo el bautismo para perdón de los pecados.

No debemos apartarnos de esta enseñanza solamente porque algún religioso, bueno y honesto no haya sido propiamente bautizado. No debemos guiar a los que han obedecido solamente en parte del evangelio de lo que Dios ordena para la salvación a pensar que ellos han obedecido a Dios, tanto como si ellos lo hubieran hecho todo en lo que Dios ha requerido. Cuando Pablo encontró 12 hombres, por ejemplo, que no habían obedecido completamente, les dijo que se bautizaran en Cristo (Hechos 19.1-5). Así como Dios dijo que él, al hacer responsable a Ezequiel por fallar al advertir al perdido, también nos responsabilizará si fallamos en advertir a los que no han obedecido el evangelio y de los peligros en que se encuentran (Ezequiel 3.18).

Aunque Dios nos ha llamado para ser maestros de la Palabra, él no nos ha llamado para ser jueces y anunciar qué individuos serán perdidos. No podemos conocer los corazones de las personas. No podemos saber cómo Dios actuaría para tratar con las diferencias de oportunidad o habilidad. Solamente Dios es el Juez del destino eterno. Dios quiere que los que le han obedecido tengan esperanza por el cielo y quiere que los que no le han obedecido tengan miedo del infierno, pero la última decisión será suya. La Biblia con seguridad nos revela lo que debemos enseñar acerca de cómo salvarse, pero no es necesario para nosotros hacer proclamaciones acerca de los individuos perdidos. Nosotros sin embargo, tenemos que enseñar lo que Dios ha revelado como la respuesta a la pregunta de qué hacer para salvarse. Eso significa que aprenderemos los pasajes que contestan la pregunta y debemos estar listos para dar una respuesta a los que nos preguntan acerca de la esperanza que tenemos (1 Pedro 3.15).

¿Puede uno declarar el mensaje completo de Dios sin ser juicioso? ¡Sí! Seamos persona de la Palabra que no vacila en proclamar "todo el consejo de Dios" (Hechos 20.27) y aún quien siempre siga "la verdad en amor" (Efesios 4.15).

Así que, ¿qué digo, entonces, a alguien que no ha sido bautizado para el perdón de sus pecados? ¿Le digo que irá al infierno? Yo no estoy autorizado para rendir juicio final a los individuos. Tampoco, por el otro lado, no estoy autorizado para decirle que se salvará sin estar bautizado. Así que, le diré: "Leamos las Escrituras juntos y así conoceremos lo que Dios quiere que hagamos para ser salvos". Entonces interpretaremos la palabra de Dios, la necesidad de fe y arrepentimiento, la promesa de salvación a los que obedecen en el bautismo. Le ayudaré a entender cómo debemos estar seguros del perdón de pecados y de la entrada a la iglesia del Señor. Lo animaré a que obedezca lo que Cristo y los apóstoles inspirados enseñaron, y le advertiré de las consecuencias de desobediencia.

Enseñemos, entonces, todo lo que Dios ha revelado acerca de los temas vitales como: salvación: perdón, gracia y obediencia. Nunca juzgar en espíritu, hablemos de toda la verdad en amor. Piense acerca de esto: Si no tenemos la autoridad para juzgar que alguien que no haya sido bautizado irá al infierno, ciertamente no tenemos la autoridad para juzgar que alguien que no haya sido bautizado irá al cielo. Desafortunadamente, algunos han juzgado a los que nunca han sido bautizados en Cristo como salvados y entonces han ajustado lo que enseñan acomodando esta conclusión. Enseñemos todo el consejo de Dios, nunca fracasemos al compartir en amor, lo que Dios ha revelado. Por hacer esto, eventualmente oiremos las palabras: "Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo" (Mateo 25.34).

- Stafford North

La Voz Eterna, Enero-Febrero 2005

(Vía Gospel Advocate)  

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(Pasajes bíblicos tomados de la Biblia Reina-Valera Revisada ©1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Copyright renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.)

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