UN ESFUERZO PARA UNIR A TODA LA CRISTIANDAD

"Que todos sean uno" 

Durante la primera parte del siglo XIX abundaban las luchas sectarias entre aquellos que profesaban ser seguidores del que oró fervientemente "que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste" (Juan 17.21).

Muchos líderes religiosos de alta moral e integridad espiritual se sintieron fuertemente perturbados por esta situación. Estos hombres procedían de diferentes denominaciones dentro del cristianismo en Europa y los Estados Unidos.

Un hecho interesante y significativo es que muchos de estos líderes no se conocían unos a otros personalmente, ni en cuanto a su mutua preocupación por el estado dividido y deplorable de los discípulos de Cristo.

Varios de estos líderes trabajaban independientemente, tratando de convencer a los creyentes a que fueran de una sola mente en Cristo. Dentro de estos hombres que estaban al frente de un movimiento que intentaba restaurar la iglesia como Cristo la quiere estaban Tomás y Alejandro Campbell, padre e hijo, destinados a tener un gran impacto en este movimiento de restauración. Los dos fueron ministros presbiterianos, y antes de irse de Europa ya habían comenzado a predicar en contra de la división del cuerpo de Cristo.

James O'Kelly y otros metodistas de Carolina del Norte decidieron, en diciembre 25 de 1793, trabajar por la restauración de la iglesia de Cristo. En 1801 resolvieron ser conocidos como "cristianos" solamente, no reconocer cabeza sobre la iglesia sino a Cristo, y no tener credo sino solamente la Biblia.

Barton W. Stone, un prominente predicador presbiteriano de Kentucky comenzó a ignorar los credos humanos de su iglesia y a predicar sólo el mensaje de la Biblia. Fue excomulgado por el sínodo de Lexington, Kentucky, por no predicar el credo establecido en la Confesión de Westminster.

El y un gran número que le seguía organizaron el Presbiterio Independiente de Springfield. Un año más tarde en una reunión llegaron a la conclusión que su organización y su nuevo credo no tenían ninguna autoridad bíblica, y renunciaron a su movimiento por medio de un famoso documento, "La Ultima Voluntad y Testamento del Presbiterio de Springfield", el 25 de junio de 1804. Algunas de las declaraciones de ese documento son las siguientes:

"Queremos que este cuerpo muera, sea disuelto y se sumerja en unión con el cuerpo de Cristo".

"Queremos que nuestro nombre distintivo, con su título reverendo, sea olvidado".

"Queremos que nuestro poder para hacer leyes para el gobierno de la iglesia y para la ejecución de las mismas por autoridad delegada cese para siempre".

"Queremos que toda la gente de aquí en adelante, tome la Biblia como su única guía".

Este evento ocurrió cinco años antes que Alejandro Campbell viniera a los Estados Unidos. Tomás Campbell, padre de Alejandro, arribó en 1807 y la llegada de su hijo fue el 29 de septiembre de 1809. Ambos se unieron a Stone en 1832.

El movimiento de restauración fue reforzado grandemente por la publicación del documento llamado "Declaración y Mensaje", en el cual Tomás Campbell propuso trece principios para la restauración del cristianismo puro. En resumen son los siguientes:

1) Que la iglesia de Cristo es "esencialmente, intencionalmente y constitucionalmente una".

2) Aunque esta unidad anticipa y permite la existencia de congregaciones o sociedades separadas, éstas deben tener perfecta armonía y unidad de espíritu entre todas ellas.

3) Que la Biblia es la única regla de fe y práctica para los cristianos.

4) Que sólo los textos del Antiguo y el Nuevo Testamento contienen la constitución autorizada de la iglesia de Cristo.

5) Que ninguna autoridad humana tiene poder para enmendar o cambiar las leyes y constitución original de la iglesia.

6) Que las inferencias y deducciones de las Escrituras, aunque sean válidas, no pueden hacerse obligatorias para la conciencia de los cristianos.

7) Que las diferencias de opinión concernientes a tales inferencias no pueden ser pruebas de fe o comunión.

8) Que la fe en Jesucristo como el Hijo de Dios es una confesión suficiente para capacitar a un hombre o mujer para hacerse miembro de la iglesia de Cristo.

9) Que todos aquellos que hayan hecho tal confesión, y que manifiestan su sinceridad por su conducta, deben amarse los unos a los otros como hermanos y como miembros del mismo cuerpo, y como coherederos de la misma herencia.

10) Que la división entre los cristianos es algo anti-cristiano, anti-natural y debe aborrecerse.

11) Que el descuido de la voluntad revelada de Dios y la introducción de innovaciones humanas son y han sido la causa de todas las corrupciones y divisiones que han tomado lugar en la iglesia de Dios.

12) Que todo lo que es necesario para asegurar el alto estado de pureza y perfección en la iglesia es restaurar las ordenanzas originales y la constitución como son dadas en el Nuevo Testamento.

13) Que cualquier agregación al Nuevo Testamento, según las circunstancias lo requieran, debe ser considerada como un medio oportuno, y no le debe ser dada una posición de más alta autoridad en la iglesia que la que le sea permitida por el carácter falible de su origen.

Ninguna persona intentó que este documento fuera considerado como un credo, y nunca fue aceptado como tal. Sin embargo éste tuvo una influencia profunda en las mentes de muchos de los líderes de alto calibre espiritual dentro de las denominaciones cristianas. Este escrito ha modificado el modo de pensar de muchos pensadores eruditos en cuanto a una nueva posibilidad de considerar el problema de la división entre las comunidades cristianas.

- Harris Lee Goodwin

"Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste" (Juan 17.20,21)

"Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer" (1 Corintios 1.10).

"Un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos" (Efesios 4.4-6).

Índice de Estudios

(Pasajes bíblicos tomados de la Biblia Reina-Valera Revisada ©1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Copyright renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.)

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